La presidenta de Madrid se apunta un tanto por la paralización del derecho al voto de los nacionalizados por la ley de nietos

La agenda de la Comunidad de Madrid recogía que Isabel Díaz Ayuso asistía el lunes a primera hora a un desayuno informativo “protagonizado” por Juan Jesús Vivas. El presidente de Ceuta, sin embargo, no actuaba solo: compartía cartel con el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, que de hecho fue el primero en tomar la palabra. Incluso había más gente, aunque los hubiesen invisibilizado. Los presidentes de otras seis comunidades, todos del PP, también se sentaban en una de las mesas del Four Seasons, frente a una taza de café, un zumo de naranja y un croissant. De todos ellos, solo le ofrecieron el micrófono a Ayuso, que en un minuto y medio le hizo un traje al Gobierno de Pedro Sánchez y a Marruecos por la avalancha de inmigrantes que ha provocado una crisis humanitaria en la ciudad autónoma.

Esos 90 segundos fueron suficientes para que la presidenta de Madrid iniciara la semana colocando titulares en la prensa. Y no eran todavía ni las diez de la mañana. Ayuso y su equipo han acelerado esta semana para llegar con colchón al debate del estado de la región, que se celebra este jueves. La oposición, principalmente la de izquierdas —pero también Vox—, espera a la baronesa con los cuchillos entre los dientes por la extraña y opaca compra de un lujoso ático con dinero público para que lo usase la presidenta, en principio, según la primera versión de su equipo, como oficina y lugar para recibir a gente.