Decenas de candidatos de distritos reñidos se saltan el cónclave MAGA, convocado a mayor gloria de Trump, por miedo a la influencia tóxica del presidente

Donald Trump anunció en junio la celebración de “un evento verdaderamente histórico”. La parte de la hipérbole no es rara en él, pero sí la naturaleza de esa convocatoria: una convención del Partido Republicano en Dallas (Texas) a poco menos de dos meses de las elecciones de mitad de mandato.

La cita trumpista con la historia se celebra este miércoles y jueves. Y es cierto que carece de precedentes. Se prevé como el tipo de cónclave organizado por ambos partidos cada cuatro años, poco antes de las elecciones presidenciales para designar a sus respectivos candidatos y mostrar la unidad de las coaliciones en torno a ellos, pero esta vez promete ser más bien una operación de control de daños: las encuestas con vistas al 3 de noviembre no son favorables al partido. Están en juego la totalidad de los escaños de la Cámara baja y un tercio de los de la alta, y no es descartable que los republicanos pierdan el control de una o de ambas, y con él, la iniciativa legislativa.

La reunión ya tiene un nombre oficioso, Trump-a-palooza. Se lo han puesto en honor a un famoso festival de rock alternativo de los noventa, pero también para que nadie se lleve a engaño: como casi todo lo que sucede en el Partido Republicano desde su regreso al poder, lo que sucederá durante dos días en el estadio American Airlines de Dallas girará en torno a Trump.