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Un ministro coherente

A propósito del editorial del 18 de agosto, titulado “El ministro de Vivienda no comprende el problema”. El comportamiento de este ministro es coherente con la actitud del ciudadano norteamericano, que ha demostrado cero sensibilidad humana frente al drama de miles y miles de colombianos que han perdido todo, entre ello, su propia vida: repartiendo besos, entregando balones con propaganda política, negándoles a las víctimas la posibilidad de vivir al rechazar el ofrecimiento de rescatistas de países no alineados con su proyecto fascista y dándoles a los genocidas de Israel la oportunidad de lavar su imagen. Seguramente, su “primera dama” ya estaría alistando kits de belleza para las mujeres del Chocó.