Quienes no la hayan vivido en primera persona, habrán presenciado igualmente la escena más de una vez: un perro que tira de la correa y genera una suerte de pulso con la persona que lo pasea, que puede terminar por arrastrarlo. Hay quien ve en este comportamiento un animal desobediente o con un exceso de energía, pero la tensión de esa correa tiene un significado más complejo.
“Habría que valorar individualmente cada caso, pero en general, en base a la experiencia, siempre nos encontramos que es una falta de equilibrio en su rutina”, asegura el adiestrador canino Jorge García, del centro integral canino De Casa Tassio, que explica que no hay que buscar el problema en el paseo, sino en cómo el perro gestiona sus emociones y su energía durante todo el día.
Uno de los errores más comunes de quienes conviven con perros muy activos es creer que la solución a la ansiedad es llevar a cabo un ejercicio físico extenuante. Ante esto, García advierte que lanzar la pelota durante una hora o dejar que el perro corra sin control con otros animales no siempre calma al animal: “Está bastante comprobado que lo que produce es un efecto rebote, ya que luego llega a casa y está todavía más activo”.
“Siempre pongo un ejemplo humanizado: como personas está muy bien que hagamos deporte, pero si solo hacemos deporte y luego no me dejas leer un libro, escuchar la radio o leer un periódico, voy a estar muy fuerte, pero voy a ser una persona inculta y me puede producir ansiedad el no poder informarme o comunicarme... Efectivamente, tienes un perro que hace mucho ejercicio, pero al final lo que manda es el equilibrio emocional”, ilustra el adiestrador.







