PP y Vox hicieron tándem este miércoles, durante la primera sesión de control al Gobierno en el Congreso del curso político, para revitalizar la teoría de la conspiración en relación a la ley de nietos. Tanto el líder popular, Alberto Núñez Feijóo, como su homólogo ultraderechista, Santiago Abascal, acusaron al presidente Pedro Sánchez de intentar “manipular” el censo electoral en su favor de cara a los comicios generales del año que viene, una acusación a la que Sánchez respondió con otra: PP y Vox, dijo, quieren “robar” a miles de “españoles” su “principal derecho de ciudadanía, que es el derecho al voto”.
En la primera sesión ordinaria en la Cámara Baja tras el parón veraniego, el bloque de la derecha optó arrojar al Gobierno la decisión adoptada por el Tribunal Supremo el martes, cuando el Alto Tribunal decidió prohibir de forma cautelar que voten los descendientes de españoles que residen en el extranjero y han sido nacionalizados gracias a la conocida como ley de nietos, como pedían Vox y el pequeño partido Iustitia Europa. En torno a 306.000 descendientes de españoles han culminado el proceso para acceder a la nacional en virtud de esta norma, según los últimos datos disponibles, aunque lo cierto es que la participación de los españoles residentes en el extranjero en las elecciones es, tradicionalmente, muy baja: en torno al 7%.








