Los vikingos ya ten�an clara la importancia estrat�gica de los fiordos como v�as de tr�nsito entre acantilados de v�rtigo. De ah� el significado del t�rmino fjord en n�rdico antiguo: "por donde el viajero pasa". La funci�n sigue siendo la misma en los pa�ses escandinavos de donde eran originarios, aunque ya no se estila aquello de considerarlo un lugar sagrado en el que honrar a dioses y esp�ritus de la naturaleza con sacrificios de por medio. L�ase utilizar la sangre de caballos, cerdos y compa��a para bendecir estatuas o pedir buenas cosechas e incluso asesinar a los esclavos para que sus cuerpos acompa�aran a los difuntos de alto nivel en sus viajes al m�s all� durante largas traves�as a bordo de barcos funerarios. S� se conservan, en cambio, otras tradiciones vikingas menos macabras como construir bellas casas de madera en pleno bosque, con sus fachadas de troncos de madera y sus tejados de hierba superpuesta en capas rectangulares para aislarse de las inclemencias meteorol�gicas.Ba�o en la bah�a de Glomset.Es el dise�o rural que sigue el hotel boutiqueStorfjord, inmerso en medio de la nada en la regi�n noruega de Sunnm�re, al sur del pa�s y a 40 minutos en coche de la ciudad de �lesund —tambi�n se puede llegar en barco o en helic�ptero a trav�s de un espectacular vuelo panor�mico— si entendemos por "la nada" una naturaleza salvaje e incre�blemente fotog�nica rematada a golpe de hiperb�licos lagos, valles, monta�as, cascadas, glaciares y fiordos, claro.No en vano, el hotel, perteneciente a la exclusiva red de alojamientos y restaurantes �nicos e independientes de Relais & Ch�teax —en Noruega s�lo hay tres—, toma el nombre del Storfjord, al que tiene justo enfrente y cuya traducci�n no es otra que "gran fiordo". Sus 110 kil�metros de longitud lo sit�an entre los m�s colosales del pa�s, el quinto para ser exactos, una cifra nada desde�able si tenemos en cuenta que alberga cerca de 1.700, encabezando el r�nking internacional por delante de Islandia, Chile, Escocia, Nueva Zelanda y Alaska, sus principales competidores.Vistas al fiordo desde el hotel.�ste, adem�s, es uno de los m�s hermosos y biodiversos, por lo que el establecimiento se posiciona como la perfecta base de operaciones para explorar la zona siguiendo el influjo del "gran fiordo", que se ensancha hacia la derecha para llegar con calma al oc�ano Atl�ntico, mientras que por la izquierda se curva hacia el este y gira hacia el sur para terminar en Geriander, el pintoresco pueblo que tambi�n designa a uno de los brazos del Storfjord considerado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.Es el paisaje que rodea este hotel, "el refugio ideal para descubrir la Noruega m�s aut�ntica, la de los fiordos", asegura su director, Christian Christensen, un dan�s que se enamor� de la provincia en la que nos encontramos, M�re og Romsdal, donde la vida transcurre a paso lento y el ritmo de la naturaleza lo domina todo. Sesi�n de kayak en la provincia de M�re og Romsdal.Empezando por las vistas de las 30 acogedoras habitaciones, con muebles de madera hechos a mano —los suelos y los techos tambi�n son de roble—, artesan�as t�picas, tonos ocres, texturas 100% naturales en cortinas, edredones y mantas y chimeneas de dise�o. Sin olvidar los productos regionales que dejan de bienvenida como la miel de flores, el chocolate org�nico Fjak, con queso de oveja, y el zumo de manzana de Skarb�, una granja en las monta�as de Sunnm�re regentada por Kristine y Carlos, octava generaci�n de ganaderos. "Todo evoca calidez y fusi�n con el entorno", a�ade Christensen.Una de las 30 acogedoras habitaciones.Son las pautas que contin�an en el resto de estancias. Del lounge a la zona wellness, con salas de tratamientos, sauna mirando al bosque y jacuzzi al aire libre. De la biblioteca al sala de estar, donde los hu�spedes juegan al trivial, hacen ganchillo o degustan un c�ctel de autor. Menci�n aparte merece el restaurante acristalado con cocina a la vista del comensal, aut�ntico coraz�n de la casa.All� se sirve tanto el desayuno tradicional —con salm�n o arenque ahumado, quesos y embutidos locales, huevos reci�n hechos, tartas caseras...—, como el brunch dominical o las comidas y cenas 100% noruegas bajo el lema "de lo salvaje a la mesa". Plato de salm�n, uno de los productos locales.Lo firma el chef Florian Hamisch, que utiliza "los productos recogidos, pescados o madurados en un radio cercano". Es el caso de las ostras frescas, los esp�rragos a la brasa, el tartar de ternera con caviar o la gallineta roja de la costa de �lesund. Tambi�n se pueden degustar sus platos en el show cooking de la casa-barco de la bah�a de Glomset, donde se sit�a la aldea m�s cercana. O en la original tipi levantada en medio del bosque.La caminata para llegar a ella es una de las actividades que organiza el hotel por los alrededores, as� como otras rutas de senderismo, en bici o a caballo, paseos en barco, kayak, p�del-surf, pesca, trekkings por la Reserva Natural de �rnakken, con 14 picos como los de Haugtua y Merafta, o el esqu� y las raquetas de nieve cuando llega el invierno. Ser� por opciones...La casa-barco donde se ofrecen 'show cookings'.M�S INFORMACI�N. Hotel Storfjord (storfjordhotel.no). Alojamiento boutique en plena naturaleza. Y en la p�gina web de Relais & Ch�teaux (relaischateaux.com), la red de 580 hoteles y restaurantes independientes presente en 65 pa�ses a la que pertenece el Storfjord.Puedes seguir a El Mundo Viajes en Facebook, X e Instagram y suscribirte a nuestra newsletter aqu�
La Noruega m�s salvaje: esencia vikinga con vistas a uno de los fiordos m�s grandes, hermosos y biodiversos del mundo
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