Adrián R. Huber |

Madrid (EFE).- El doble campeón mundial asturiano, Fernando Alonso (Aston Martin), y el madrileño Carlos Sainz (Williams) -que correrá, literalmente, en casa- serán los grandes atractivos para el público local que, junto al visitante, se presume llenará las gradas del Madring, el nuevo circuito semi-urbano que albergará, el próximo fin de semana, en su capital, el Gran Premio de España; la decimocuarta prueba del Mundial de Fórmula Uno.

El Gran Premio de España, que se disputó por primera vez en 1951 en Pedralbes (Barcelona), con victoria del quíntuple campeón mundial argentino, Juan Manuel Fangio, alcanzará este fin de semana su quincuagésima sexta edición, de nuevo en Madrid -donde, con anterioridad, se compitió nueve veces en el circuito del Jarama- y después de 35 carreras seguidas disputadas en Montmeló, que el pasado 14 de junio albergó el primer GP de Barcelona-Cataluña de la historia.

Esperando la llegada del líder más joven de todos los tiempos, el italiano Andrea Kimi Antonelli (Mercedes), que acaba de cumplir 20 años y que el domingo conquistó Monza con una sensacional remontada desde la decimonovena posición de parrilla, la F1 regresa, 45 años después, a la capital de España; donde, en el Jarama, se impuso por última vez el canadiense Gilles Villeneuve, uno de los mitos de la categoría reina; fallecido tras accidentarse durante la calificación para el Gran Premio de Bélgica de 1982, en Zolder, y padre de Jacques: campeón del mundo en 1997.