En pleno bucle de scroll vacío, Adrián Melero y Lucas Pulido, más conocidos como @Alpilpil, consiguen hacer denuncia social y a la vez provocar una carcajada a los 126.000 seguidores que miran desde el otro lado de la pantalla. Unidos por sus estudios de interpretación, y tras un tiempo como compañeros de trabajo en un cabaret, los dos amigos navegan con destreza entre el abismo de las redes sociales, la incertidumbre de la actuación, el singular mundo de la comedia e incluso con una sección en el podcast Carne Cruda.
En un momento de ebullición profesional y personal, entre mudanzas y vacaciones, Melero y Pulido encuentran un momento para charlar con elDiario.es y desgranar los entresijos de un proyecto que se ha convertido en el espejo de sus ansiedades y las de toda una generación.
¿Qué os llevó a grabar el primer vídeo?
Adrián Melero: La idea original era formar una compañía de teatro con dos compañeros más, algo más clásico, pero nos dimos cuenta de que a nuestras obras solo venían nuestros amigos y familiares, que ya estaban un poco hartos de apoyarnos. Las redes nacieron con un fin utilitarista: dar a conocer nuestro humor para que, cuando tuviésemos una función, pudiéramos llegar a más gente.








