En los “feeds” de Instagram, que suelen estar repletos de contenido cuidadosamente curado y artificial, una publicación reciente de Monette Wagner destacó por su franqueza conmovedora.Con la mirada dirigida directamente a la cámara, Wagner, de 36 años y madre de tres hijos, dijo en el video: “El divorcio puede sentirse como una muerte”.En lo que parece un diario digital, Wagner ha publicado videos en tiempo real sobre las emociones y los cambios en su vida que han acompañado a su reciente divorcio. Alcanzar la independencia financiera, adaptarse a la crianza compartida y superar el dolor de la ruptura son temas frecuentes en sus publicaciones en Instagram.Un número cada vez más grande de personas, en su mayoría mujeres, comparten historias sin filtros sobre su divorcio, a la vez que ofrecen y solicitan consejos en las redes sociales.
Más allá del estigma que rodea las charlas sobre una ruptura matrimonial, el contenido brinda un espacio tanto para que los creadores sanen como para que sus seguidores se identifiquen con ellos y reflexionen sobre sus propias experiencias y emociones.Wagner, quien es fotógrafa profesional en Indianápolis, ya tenía una plataforma en Instagram donde compartía y promocionaba su trabajo, pero recientemente orientó su página hacia esta faceta más vulnerable de su vida.Junto a publicaciones sobre los momentos más difíciles, también comparte las lecciones aprendidas y reflexiones más optimistas. Ha publicado sobre su deseo de reconectar con la persona segura y curiosa que era hace más de una década —antes de conocer a quien es ahora su exesposo—, y ha vuelto a tomar pasiones de su adolescencia como andar en patineta y aprender técnicas de DJ.“Quería mostrarles a mis hijos que se puede seguir siendo fuerte incluso en estos días difíciles. Quería mostrarles la fuerza de la esperanza”, manifestó. “Me siento más segura. Me siento resiliente. Siento que he afrontado mi miedo a mostrarme vulnerable y a exponerme tal como soy, como mi yo auténtico”.






