Una hora se adelantaron los relojes la medianoche del sábado al domingo en Chile -a excepción de las regiones de Aysén, Magallanes y de la Isla de Pascua-, dando inicio al horario de verano en el territorio continental.
Irritabilidad, cambios de ánimo y desconcentración son algunos de los efectos negativos que se advierten en la población con el ajuste en la hora, según explicó el académico del Centro Interdisciplinario de Neurociencia de la Universidad de Valparaíso, John Ewer, en el programa de streaming de La Tercera, Desde la Redacción.
“Es un cambio agudo que tiene consecuencias agudas importantes”, añadió el biólogo en entrevista con Rodrigo Álvarez, destacando, por ejemplo, que “está bien documentado, con más de 20 años de datos, un aumento agudo de infartos”.
¿Qué ocurre con nuestros organismos cuando, por ley, debemos obligarnos a dormir menos?
Lo que pasa siempre cuando uno duerme un poco menos: que está más dormido, comete más errores, aprende menos y puede haber más accidentes. Al estar uno un poco más dormido quizás cruza la calle donde no corresponde, el conductor también puede estar más dormido. Es un cambio brusco y los horarios (de las actividades cotidianas) no ceden. Ese cambio abrupto tiene consecuencias médicas no menores. Por ejemplo, está bien documentado, con más de 20 años de datos, un aumento agudo de infartos. Eso seguramente es porque las personas estás más estresadas y porque se le pide al cuerpo algo que no está listo para hacer todavía, porque las hormonas que regulan el estado de alerta todavía siguen en el horario anterior. Por todos lados el cambio de horario durante la primavera es malo, porque se adelanta el día. En cambio, el ajuste horario del otoño es bueno porque dormimos una hora más y en nuestras sociedades hay un déficit de sueño grande. De hecho, hay una caída documentada del número de infartos. Es un cambio agudo que tiene consecuencias agudas importantes. No es un número gigante de infartos pero son evitables.








