¿Conoces a alguien que prefiere saludar estrechando la mano antes de juntar su mejilla con la de otro? Esta puede ser una escena muy común, pero también bastante juzgada y, muchas veces, de manera incorrecta. Hoy en día muchas personas no disfrutan del contacto físico con hombres o mujeres que no forman parte de su círculo cercano y esto no los hace fríos, distantes o antipáticos, sino que aprendieron a poner límites y proteger su privacidad. Es por eso que la psicología analizó qué hay detrás de quienes rechazan los abrazos y besos de desconocidos.MIRA TAMBIÉNEl contacto físico es algo muy personal y no todos se sienten bien recibiendo abrazos. (Crédito: Imagen referencial creada por El Comercio MAG usando la IA de Gemini) ¿Qué dice la psicología sobre rechazar los abrazos y besos de desconocidos?La psicología explica que rechazar besos y abrazos de desconocidos es una conducta normal y saludable que protege la privacidad y los límites corporales de cada persona. Los expertos destacan que quienes adoptan esta costumbre priorizan el espacio personal, ya que algunos individuos lo invaden sin permiso, lo que genera incomodidad o ansiedad automática ya que el cerebro interpreta esta acción como una invasión o una amenaza a la seguridad. Esto significa establecer una barrera física estricta que ayuda a que la persona se sienta menos expuesta y más en control de su entorno.Evitar el contacto con personas que no forman parte del círculo cercano también responde, en algunos casos, a temas de crianza ya que se creció en familias distantes o con escasez de muestras físicas de afecto, lo que normaliza la distancia con los demás. Aquí pueden entran a tallar temas más delicados como agresión, acoso o maltrato, lo que genera que el sistema nervioso active alertas automáticas ante el tacto ajeno.“Hay personas que disfrutan enormemente de los abrazos y los consideran una de las formas más bonitas de transmitir afecto”, explicó la psicóloga Leticia Martín Enjuto a Cuerpomente, pero también en muchos casos, hay un profundo rechazo a esto y lo que se esconde es una mayor sensibilidad a los estímulos físicos y prefieren mantener cierta distancia. Y es que un abrazo puede parecer un gesto sencillo, “pero desde el punto de vista sensorial supone recibir mucha información al mismo tiempo”.Las personas que crecieron en entornos con pocas demostraciones de afecto físico a menudo no asocian el abrazo con seguridad. (Foto: AntonioGuillem / iStock) / AntonioGuillem¿Cómo se llama el rechazo al contacto físico en psicología?El rechazo al contacto físico en psicología puede ser una simple preferencia personal de espacio vital o un síntoma de causas emocionales profundas, como traumas o trastornos de ansiedad. Los expertos destacan estas causas principales:Hafefobia (o haptofobia): es un miedo intenso, irracional y clínico al contacto físico que provoca taquicardia, sudoración o ataques de pánico. Traumas o abusos pasados: experiencias negativas, agresiones o abusos en la infancia o edad adulta generan una defensa corporal ante el tacto. Crianza distante: crecer en hogares con escasez de muestras físicas de afecto condiciona la incomodidad hacia los abrazos de adulto. Factores neurobiológicos: niveles bajos de oxitocina pueden disminuir la inclinación natural hacia el apego físico. Baja autoestima o autoimagen: rechazar el contacto funciona como un escudo protector para no sentirse vulnerables o expuestos. Si te interesa la salud y el bienestar, te invitamos a sumarte a nuestros canales de WhatsApp y Telegram.SOBRE EL AUTORPeriodista con más de 15 años de experiencia. Actualmente, Coordinadora de Nuevas Audiencias en el Grupo El Comercio (Lima, Perú). Escribo sobre temas de interés en EE.UU., bienestar personal y salud mental.
Los expertos en psicología coinciden: quienes rechazan los abrazos y besos de desconocidos no son fríos o distantes, sino que priorizan el espacio personal
Muchas veces los desconocidos cruzan una línea de intimidad que el cerebro interpreta como una invasión o una amenaza a la seguridad.






