No se trata de frialdad o falta de cariño, sino de diversos factores que influyen. Para algunas personas, el contacto físico o los besos en la mejilla son clave para demostrar su cariño y consideración, pero también están los que se sienten incómodos y evitan a como de lugar que otros se acerquen demasiado. Frente a esto, la psicología se encargó de analizar por qué algunos evitan los abrazos y no los disfrutan. Los expertos coinciden en que no es por desinterés o falta de cariño, sino porque gozan de mayor sensibilidad a los estímulos físicos, necesitan espacio personal y surgen causas como la historia personal de crianza o estilos de apego. Aquí te brindo más detalles.MIRA TAMBIÉNQué significa que una persona no disfrute de los abrazosLa psicología explica que rechazar los abrazos no equivale a falta de cariño, sino a una preferencia de espacio personal, estilos de apego o sensibilidades. Las causas incluyen infancias con escaso contacto físico, apegos evitativos que evitan la vulnerabilidad, o incluso la necesidad de límites estrictos.Suzanne Degges-White, profesora de la Universidad de Northern Illinois, explicó que esto se relaciona directamente a las primeras experiencias que recibe una persona en su infancia. Es decir, si tus padres te daban abrazos, no tendrás problemas en recibir o dar alguno; caso contrario, habrá ciertas complicaciones.Las personas que crecieron en entornos con pocas demostraciones de afecto físico a menudo no asocian el abrazo con seguridad. (Foto: AntonioGuillem / iStock) / AntonioGuillemLos expertos en psicología también hablan de un estilo de apego evitativo y quienes lo desarrollan suelen sentirse incómodos ante la excesiva cercanía física y emocional, prefiriendo la independencia y el control sobre sus límites. En estos casos, evitar un abrazo no implica rechazo hacia el otro, sino una forma de autorregulación frente a situaciones que perciben como invasivas.Aquí también entra a tallar la sensibilidad sensorial y trauma, ya que en algunos casos el contacto físico resulta abrumador por una hipersensibilidad táctil o, en situaciones más complejas, puede actuar como un detonante que recuerda experiencias pasadas de invasión al espacio personal. No se trata de personas “frías” y “distantes”, sino que hay razones más complejas detrás de no disfrutar un abrazo. (Foto: AntonioGuillem / iStock) ¿Por qué algunas personas se incomodan con los abrazos?Si bien el abrazo suele asociarse con cercanía, confianza y contención, cada persona construye su vínculo con el contacto físico a parte de su propia historia donde la crianza juega un papel clave.La psicóloga y terapeuta de parejas Yelissa Chabra explicó en su cuenta de redes sociales que desde que nacemos, sentimos la necesidad de ser queridos y recibir gestos de cariño por parte de nuestros padres. “La ausencia de alguno de estos elementos nos puede llevar a experimentar carencia afectiva y consecuentemente, sentimos rechazo a los abrazos”, dijo tal como detallan desde La Vanguardia para enfatiza que el dar y recibir afecto forma parte de la estabilidad emocional y física tanto de niños, adolescentes y personas de edad avanzada, siendo necesario en todas las etapas de nuestra vida.⠀Y es que el contacto físico tiene efectos positivos comprobados y un abrazo puede contribuir a reducir el estrés, no todas las personas están dispuestas a recibir o dar uno. Es aquí donde los expertos recomiendan respetar los límites individuales y nunca forzar el contacto físico porque puede resultar contraproducente y afectar los vínculos. Si te interesa la salud y el bienestar, te invitamos a sumarte a nuestros canales de WhatsApp y Telegram.SOBRE EL AUTORPeriodista. Licenciada en Periodismo por la USMP con más de 15 años de experiencia en periodismo televisivo, radial y digital para medios de comunicación líderes del país. Actualmente, Coordinadora de Nuevas Audiencias en el Grupo El Comercio (Lima, Perú).
Los expertos en psicología coinciden: quienes no disfrutan de los abrazos tienen una mayor sensibilidad a los estímulos físicos y no es por desinterés
Según la psicología, el hecho de que una persona no se deje abrazar puede tener diversas interpretaciones y factores que lo motivan.







