En medio del fuego cruzado por la fuerte caída de Argentina en los resultados de las pruebas PISA, la pedagoga y ex secretaria de Educación de la Nación, Adriana Puiggrós, pateó el tablero del debate público. Lejos de sumarse al “coro de lamentos” por las estadísticas internacionales que dejaron expuesto al 76% de los alumnos locales por debajo de los requerimientos mínimos en matemáticas, la intelectual relativizó el peso de la evaluación. A su vez, lanzó una dura advertencia sobre el avance de las nuevas tecnologías en el aula y apuntó directamente contra los discursos que estigmatizan la figura del docente en el país. En diálogo con la Agencia Noticias Argentinas, la referente educativa definió a los exámenes internacionales como una herramienta "estrictamente cuantitativa" que mide con la misma vara a un estudiante de Filipinas, de Nueva York o de Catamarca. Para graficar las fallas del sistema evaluador, planteó un escenario incómodo: “¿Los jóvenes repartidores de pedidos por aplicaciones usan o no su pensamiento cuantitativo? Es más: ¿usan mejor o peor los cálculos que los chicos de clase media o media-alta?”. Desde su perspectiva, las pruebas responden al lenguaje y los estándares de los organismos globales, dejando completamente afuera realidades complejas como el bilingüismo regional o la profunda crisis social de América Latina. Para Puigrós, las pruebas no consideran las diversas y complejas realidades de los alumnos Sin embargo, Puiggrós no esquivó la crítica sobre la coyuntura local y advirtió que la calidad del sistema empeoró, apuntando los cañones hacia la falta de Estado. "No hay capacitación docente gubernamental y existe una gran confusión porque no hay una directiva nacional. Hoy no hay Ministerio de Educación", sentenció la pedagoga. En ese vacío, destacó el rol gremial, asegurando que en la actualidad la única formación continua que reciben los maestros para poder pasar del mundo analógico al digital "es la que están dando los sindicatos en cada provincia", con excepciones como el caso de Córdoba, que mantiene una política de Estado en la materia.