El escenario macroeconómico es complejo. La economía acumula una caída 0,4% entre enero y julio. Mientras, el desempleo se sitúa en 9,5% y la inflación supera nuevamente el 4%. En medio de este escenario es que el Consejo del Banco Central decidió de forma unánime mantener la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 4,5%.En su argumentación, el Consejo del ente rector sostiene que el escenario macroeconómico sigue sujeto a un grado de incertidumbre mayor que el habitual. Por un lado, menciona que ”siguen presentes los riesgos asociados al conflicto en Medio Oriente, que incluso se han intensificado en lo más reciente”. Mientras también resaltan que, si bien se anticipa que la economía local retomará impulso hacia 2027, “no puede descartarse que su debilidad actual sea más persistente que lo previsto”.Alexis Ramirez Fotografia De esta manera, el Consejo “estima que será necesaria la constante evaluación de escenarios alternativos en que la respuesta de la economía mundial y local pueda configurar trayectorias de la inflación distintas de las esperadas y requiera cambios en la política monetaria”. Esa frase es la misma usada en la reunión anterior.De este modo, enfatiza que la evolución futura de la TPM “seguirá evaluándose Reunión a Reunión en función del desarrollo de los acontecimientos” y que “el Consejo reafirma que tomará las decisiones necesarias para cumplir con su objetivo de que la inflación proyectada se ubique en 3% en un horizonte de dos años”. Inflación en la miraPara la inflación, en su análisis indican que, en agosto, la variación anual del IPC total subió a 4,1%, impulsada por elementos volátiles. “La inflación subyacente, IPC sin volátiles, se ubicó en 3,3% anual, nivel similar al de meses anteriores”. En ese contexto, puntualizan que “en gran parte, la inflación ha continuado determinada por el alza del valor de los combustibles, cuyo traspaso a otros precios ha seguido los patrones históricos”. Y resaltan que “a dos años plazo, la inflación esperada tanto por la Encuesta de Expectativas Económicas (EEE) como por la Encuesta de Operadores Financieros (EOF) se ubica en 3%”.En materia de actividad, el BC señala que “la economía mantuvo un bajo desempeño en el segundo trimestre y comienzos del tercero, ubicándose por debajo de lo previsto en el Ipom de junio. Esta evolución ha estado acompañada por una desaceleración de la demanda interna, en medio del deterioro de algunos de sus determinantes, a lo que sumó el impacto de las adversas condiciones climáticas en julio”. Respecto del gasto, sostienen que, en el segundo trimestre, tanto el consumo privado como la formación bruta de capital fijo tuvieron contracciones en sus variaciones trimestrales desestacionalizadas. De todos modos, afirman que “las perspectivas para la inversión continúan siendo favorables”.Sobre el mercado laboral, subrayan que “las cifras más recientes mostraron una destrucción de empleos y un alza de la tasa de desempleo”. Y sobre la confianza de hogares y empresas indican que “tuvo un leve repunte en sus observaciones más recientes, luego de una caída importante a fines del primer trimestre”. Por el lado de los impulsos positivos, eso sí, el BC indica que las perspectivas para la inversión continúan siendo favorables, coherente con la información de los catastros, el precio del cobre y el impulso que otorgaría la Ley de Reconstrucción a partir de 2027, lo que fortalecería la actividad. Es la primera vez que se menciona esta ley en un comunicado, ya que aún estaba en discusión en el Congreso en la reunión anterior.En el ámbito externo, el BC señala que el principal foco de atención sigue siendo el desarrollo del conflicto entre Estados Unidos e Irán. “En lo más reciente han vuelto a escalar las hostilidades entre las partes, lo que ha acercado el precio del barril de petróleo a los US$100″.Aseveran que “la actividad mundial se mantiene resiliente, sobre todo en las economías más involucradas en la cadena productiva de la inteligencia artificial (IA)”.En este contexto, el precio del cobre ha continuado aumentando, alcanzando valores por sobre US$6,5 la libra. Respecto de la inflación global, la persistencia de los riesgos inflacionarios ha llevado a los principales bancos centrales a mantener una postura restrictiva y de cautela.Mantención prolongadaEntre los economistas hay coincidencia que el mensaje del Banco Central apunta a resaltar que la actividad ha estado por debajo de lo esperado y que esa debilidad podría extenderse para lo que resta del año e incluso ya se sitúa como escenario de riesgo para el 2027. Lo segundo que mencionan es que habrá una mantención prolongada para la TPM y que hoy la perspectiva es que más allá de cuando se materialice el próximo movimiento de la tasa de interés sería a la baja. Felipe Alarcón, economista de Euroamerica afirma que “es un escenario muy complejo para el BC casi entre la espada y la pared, pero claramente mantener la tasa sigue siendo la estrategia dominante”. Sin embargo, plantea que “de no existir la disrupción en los precios de la energía, no tengo la menor duda de que el BC estaría bajando la tasa ahora mismo, incluso con los efectos del niño sobre algunos precios de alimentos”. Sergio Lehmann, economista jefe de Bci sostiene que “el comunicado pone especial atención en la debilidad en el crecimiento y los riesgos de que el bajo dinamismo persista. Reconoce una demanda interna sin mayor tracción y una confianza que se mantiene deteriorada. Eso da un tono dovish (expansivo) al comunicado, que habrá que ver cómo lo recoge el Ipom”.En materia de inflación, Lehmann dice que “refuerza lectura más benigna del lado del registro subyacente y expectativas bien ancladas en la meta. Se entiende que los riesgos se ven balanceados desde esta mirada, por lo que prevemos que mantendrá su tasa de referencia durante este año”. Desde Santander indican que el mensaje más relevante es que el Consejo da cuenta de que se enfrenta a un contexto más incierto y amplio, con escenarios de mayores presiones inflacionarias externas y otros de mayor debilidad económica interna. “Un desafío para el Banco Central es que, por un lado, los riesgos asociados a shocks de oferta pueden hacerse visibles con mayor rapidez si se materializan, mientras que una debilidad más persistente de la demanda probablemente tardará más en confirmarse. En este contexto, consideramos que no habría movimientos de tasa hasta fin de año”. Ignacio Martínez, economista de banco Itaú, suma argumentos al mencionar que se “muestra preocupación por la debilidad de la actividad, poniendo énfasis en que la economía ha evolucionado por debajo de lo esperado y un deterioro del mercado laboral. La posibilidad de que esta debilidad sea más persistente de lo anticipado refuerza un sesgo algo más dovish del mensaje”. Nathan Pincheira, economista jefe de Fynsa, acota que “después de algunos comunicados en que el bajo crecimiento era mencionado, pero no era parte explicita del tono del documento, ahora se incorpora explicitamente aquel riesgo, matizando aquellos asociados a mayor inflación por riesgos geopoliticos”. Juan Ortiz, economista del OCEC-UDP, se pregunta ¿hay factores estructurales que puedan hacer que ese crecimiento esperado sea más bajo? es un tema que se debe discutir, si, efectivamente, hoy la economía está atravesando factores mucho más estructurales asociados al crecimiento”.