El Gobierno de Javier Milei definió como “una situación preocupante” los malos resultados obtenidos por Argentina en las pruebas de educación PISA 2025. La evaluación mostró un marcado retroceso en los conocimientos de los estudiantes secundarios en matemática, ciencias y lectura, y ubicó al país entre los peores de la región. La Administración ultra, que lleva casi tres años de gestión signados por el recorte del presupuesto educativo y los salarios docentes, responsabilizó a los gobiernos previos por el deterioro del aprendizaje.“Como consecuencia directa de las políticas educativas aplicadas por las gestiones anteriores, se registró una caída en los aprendizajes en ciencias, lectura y matemática”, indica un comunicado difundido este martes por el Ministerio de Capital Humano. Desde que asumió Milei, en diciembre de 2023, el área de Educación fue degradada a secretaría y depende de esa cartera.“Si bien los resultados se inscriben en una tendencia global de estancamiento y descenso, en Argentina el retroceso se produce sobre un punto de partida que ya era bajo y evidencia una situación crítica”, añade la declaración oficial. “La prueba refleja el impacto de las trayectorias educativas iniciadas en 2013”, remarca. “El estado de la educación es consecuencia directa de una cultura educativa instaurada durante años por los gobiernos kirchneristas, que deterioraron cada sector del sistema”, acusa. El secretario de Educación nacional, Carlos Torrendell, justificó que “un problema estructural no se resuelve en tres años” y señaló que “desde el primer día” el actual Gobierno “se enfocó en la mejora de los aprendizajes fundamentales”, a través de dos iniciativas: “El plan nacional de alfabetización, para que todos los chicos terminen la primaria sabiendo leer, escribir con precisión”; y por otro lado, “el plan nacional de matemática, con el mismo objetivo de fortalecer las capacidades numéricas”. Las pruebas PISA 2025, que en Argentina examinaron a 413 escuelas y 11.200 estudiantes, revelaron que el peor desempeño de los alumnos se verifica en matemática: allí obtuvieron 367 puntos, su calificación más baja desde que comenzó la serie, hace 20 años. Los registros previos habían sido de 378 puntos de 2022 y de 379 de 2018. Apenas el 24% de los estudiantes llegó al nivel 2, es decir que pueden interpretar y reconocer situaciones simples representables de forma matemática. La media de la OCDE es muy superior, del 65%. El declive fue más pronunciado en ciencias: con 393 puntos, el registro implica una merma de 13 puntos respecto de 2022. En comprensión lectora, los alumnos argentinos llegaron a 389 puntos, frente a los 401 obtenidos en 2022. El intento del Gobierno de endilgarles la responsabilidad por esos resultados a las administraciones anteriores fue cuestionado por dirigentes opositores y expertos en educación. El señalamiento más repetido apuntó al impacto negativo del ajuste de la inversión en educación que viene aplicando Milei, incluso por encima del recorte del gasto público general ejecutado por su motosierra. De acuerdo con un reciente estudio del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (UBA), el financiamiento educativo nacional lleva tres años de caída en términos reales y acumula un retroceso del 47,7%. Pasó de representar el 1,41% del PIB en 2023 al 0,86% en 2024. Para este año, se estima que rondará el 0,75%.“Preocupa la actitud del Gobierno”, apuntó el diputado Maximiliano Ferraro, de la Coalición Cívica. “Hace unas semanas, celebraron los resultados de las pruebas [educativas] Aprender como un éxito propio. Hoy, frente al retroceso en las PISA, las responsabilidades son de los anteriores gobiernos [...] La educación no puede evaluarse según la conveniencia política, no puede haber triunfalismo cuando los datos acompañan y excusas cuando incomodan. Lo que necesitamos son políticas de Estado sostenidas en el tiempo”, agregó. “La crisis educativa tiene muchas aristas, no es de ahora y tampoco exclusivamente un fenómeno argentino”, planteó Piera Fernández, secretaria general de la Unión Cívica Radical. “Ahora bien, cuando hablamos del desfinanciamiento educativo los resultados también son estos. La inversión en 2026 se estima alrededor del 0,75% del PIB. Tercer año consecutivo por debajo del 1%”.Las razones del deterioroPara Gabriela Diker, doctora en Educación, el llamativo descenso general en el promedio de los resultados en las pruebas PISA para los países de la OCDE ha generado “algunas conclusiones más o menos rápidas que habría que discutir también rápidamente. Por ejemplo, que estaríamos frente a un colapso definitivo de los sistemas educacionales, o frente a una generación que sería menos inteligente que la anterior, algo que desde el principio de los tiempos cada generación formula respecto de las nuevas”. Diker propone, en cambio, pensar “¿dónde se está accediendo a aprendizajes significativos, si no es en los sistemas educacionales? ¿Cuáles son esos otros aprendizajes? Y también, ¿qué es lo que está evaluando PISA?”.La caída del rendimiento de los estudiantes argentinos empeora los registros de 2022. “Los alumnos que habían iniciado el secundario o terminado la primaria en la pandemia tuvieron desempeños mejores que los de 2025. Incluso, en 2022 Argentina había mejorado el promedio en ciencias respecto de 2018. Hoy estamos ya en una situación peor, pero a la vista de las políticas en nuestro país no había ninguna razón para que mejoraran. Cuando se hizo esta prueba en 2025, ya hacía un año y medio que el sistema educativo prácticamente no tenía políticas nacionales y sí tenía docentes con una baja nominal de sus salarios”, advirtió Diker, investigadora de la Universidad Nacional de General Sarmiento. Desde su perspectiva, “la conclusión de que hay que concentrarse en la enseñanza de los aprendizajes fundamentales, alfabetización inicial y matemática básica, es mirar de una manera muy pobre estos resultados y la función del sistema educativo. La función de la escuela no es sólo esa, sino ampliar el horizonte cultural, abrir la posibilidad de conectarse con el acervo cultural de la humanidad”. La especialista en evaluación educativa Lilia Toranzos coincidió en que la caída global de los resultados de las pruebas PISA abre interrogantes respecto de sus causas: “Podemos preguntarnos si esto es efecto de la pandemia, o si hay una crisis especial de la escuela secundaria o de nuestros jóvenes. También,sobre la influencia de las herramientas digitales y de la inteligencia artificial”. Ante los deficitarios resultados en Argentina, consideró que lo más importante es la brecha entre los estudiantes de distintos sectores sociales. “Esa distancia marca un déficit en términos reales de inclusión del sistema educativo, es un problema estructural”. Toranzos, investigadora de la Universidad Pedagógica Nacional, pidió evitar un uso político y simplista de las pruebas: “Lamentablemente, existe esta tentación de que si los resultados nos dan más o menos bien es porque anteayer hicimos algo maravilloso, y si los resultados dan mal es porque acarreamos 20 años de deterioro del sistema educativo. Las explicaciones no son tan simples, ni son tan generalizables”.Muchos expertos en educación analizaron críticamente a las pruebas PISA y enfatizaron la necesidad de problematizar sus resultados, cuestionados por su virtual ”lógica global, profesionalizante y economicista". “No quiere decir que haya que excluirlos, pero hay que considerarlos en relación con otros estudios y análisis más cualitativos y que tengan en cuenta a los propios actores de las comunidades educativas”, dijo Mariana Alonso Brá, investigadora en Ciencias de la Educación, en la Facultad de Filosofía y Letras (UBA). “El problema es darles a estas pruebas una centralidad excluyente que no es indicador de la situación educativa del país, ni de Latinoamérica”.
El Gobierno de Milei culpa a las gestiones anteriores por los malos resultados en las pruebas PISA 2025
El Ejecutivo ultra sostiene que el desempeño de los estudiantes argentinos es “consecuencia directa de una cultura educativa instaurada por los gobiernos kirchneristas”










