No hay lugar para la tregua en Oriente Próximo y la tensión bélica se traslada directamente al alza del precio del petróleo. Al bombardeo de petroleros iraníes de EE UU de este fin de semana, en respuesta a los ataques de Teherán, se suma hoy el ataque de los hutíes de Yemen, respaldados por Irán, a instalaciones energéticas de Arabia Saudí, que han causado más de 70 heridos. El precio del brent ha rozado este martes los 100 dólares y las previsiones apuntan a que no se relajará mientras se mantenga la violencia en la región y, con ello, el bloqueo del estrecho de Ormuz y también las dificultades de navegación por el mar Rojo.El barril de brent avanzaba por la mañana más del 2% hasta los 99,5 dólares, muy cerca de la frontera de los 100 que había logrado dejar atrás en mayo —los tocó solo de forma puntual en julio— después de aproximarse a los 120 dólares en marzo, punto máximo al que ha llegado a causa del estallido de la guerra en Irán. El conflicto ha bloqueado Ormuz, la vía marítima por la que hasta entonces pasaba el 20% del petróleo y el gas que se consumen en el mundo, y ha extendido la inestabilidad también al Mar Rojo. Los rebeldes hutíes de Yemen, aliados de Irán, amenazan el estrecho de Bab-el-Mandeb que separa África de la península Arábica —y es la puerta de entrada por el sur al mar Rojo hacia el canal de Suez— y a los buques de Arabia Saudí y aliados de este país. El ataque es una escalada de violencia en esta zona y debilita aún más la posición exportadora saudí, que había encontrado en el Mar Rojo una alternativa con la que dar salida a la producción bloqueada por el cierre de Ormuz. Con el paso de las horas, no obstante, la presión del mercado aflojó y el barril cotizaba algo por encima de los 97.El alza del petróleo, a la vista de que el conflicto bélico y la disrupción del comercio marítimo en Oriente Próximo continúan, está llevando a la revisión al alza de las estimaciones de precios para lo que queda de año. El escenario de meses atrás, en el que se confiaba en una solución pacífica que aalmenos devolviera cierta normalidad a la zona hacia finales de año, se está desvaneciendo y da argumentos para que el crudo supere de nuevo la barrera de los 100 dólares. Goldman Sachs acaba de elevar su estimación para el brent en cinco dólares, a 85 el barril a finales de año y a los 80 en 2027. Pero también advierte de que podría superar los 120 dólares el barril “si la producción media del Golfo en 2027 se mantuviera 4 millones de barriles diarios por debajo de los niveles anteriores a la guerra, frente a los 0,5 millones diarios por debajo previstos en nuestro escenario base”. El banco estadounidense advierte de que “la intensificación de los ataques a los buques en el estrecho de Ormuz y el mar Rojo es el factor que con mayor probabilidad provocaría una subida de los precios.Aun así, la escalada en el precio del crudo ha logrado contenerse pese a que el cierre de Ormuz ha provocado el mayor shock energético de la historia. Su ascenso es mucho más moderado en comparación con el alza de los combustibles —que duplican su precio desde el inicio de la guerra frente a un alza del 40% en el petróleo— y que acusan la limitación de la industria para refinar más, con las refinerías rusas mermadas por los ataques de Ucrania y las estadounidenses al límite de capacidad y bajo riesgo de averías. En Estados Unidos, el precio de la gasolina está de nuevo por encima de los cuatro dólares el galón y en España, está muy cerca del máximo anual.El petróleo ha contenido su escalada gracias en gran medida a la liberación de reservas estratégicas por parte de los países de la OCDE y a la caída de las importaciones de crudo por parte de China. “Los inventarios comerciales en tierra de la OCDE —un factor clave que influye en los precios— apenas se han reducido desde que comenzó la guerra, lo que refleja un déficit menor de lo esperado en un contexto de adaptación del mercado”, explican en Goldman Sachs, que asegura que los bajos niveles a los que están quedando las reservas estratégicas “no implican necesariamente un repunte inminente del precio del crudo”.El banco estadounidense argumenta para ello que las reservas comerciales se mmantienen,pese a ttodo,un 16% por encima de su media de 2003, el mínimo histórico. Y estima que las reservas mundiales de petróleo en tierra se han reducido ligeramente, desde los 9.100 millones de barriles antes de la guerra a los 8.600 millones de hoy, aún “muy por encima de las estimaciones del nivel mínimo de almacenamiento operativo”, según Goldman Sachs. Con el conflicto sí se han ido consumiendo los millones de barriles acumulados en el mar por las sanciones a la industria petrolera rusa, al tiempo que los países petroleros del golfo Pérsico están también encontrando fórmulas para ir dando salida por Ormuz a su producción, como apagar los sistemas de localización por satélite o transferir carga de un buque a otro en alta mar. Además, es probable que ante la nueva escalada de precios del crudo, China continúe sin reactivar sus importaciones de petróleo, lo que podría seguir funcionando como colchón y freno a las cotizaciones. “Los temores sobre el suministro contrastan con la sorprendente estabilidad del mercado. Las exportaciones de Oriente Próximo y las reservas mundiales de petróleo se mantienen estables”, asegura Norbert Rücker, director de Investigación Económica y Next Generation de Julius Baer. Una brecha entre el mercado físico del petróleo y el financiero —la negociación de crudo mueve diariamente medio billón de dólares— que explica en buena parte el ascenso actual de precios. “Existe una prima de riesgo excepcionalmente elevada en los precios. Mantenemos nuestra recomendación de cautela”, añade Rücker.