La refrigeradora es uno de los electrodomésticos que permanece conectado durante prácticamente todo el día, ya que cumple una función esencial en la conservación de alimentos, bebidas y preparaciones que necesitan mantenerse a bajas temperaturas. Precisamente por trabajar de manera continua, su uso puede tener un impacto en el consumo eléctrico del hogar, especialmente cuando la configuración no es la adecuada o el equipo debe realizar un esfuerzo adicional para alcanzar el nivel de frío requerido. Por esta razón, revisar periódicamente la temperatura, cuidar la ubicación del aparato y evitar determinadas prácticas puede marcar una diferencia tanto en su funcionamiento como en el recibo de electricidad. Mantener los alimentos en buenas condiciones no significa necesariamente utilizar el nivel máximo de refrigeración. Existen parámetros recomendados que permiten encontrar un equilibrio entre la conservación de los productos y el uso eficiente de la energía. A esto se suman otras medidas sencillas relacionadas con la limpieza, instalación y manipulación de los electrodomésticos que pueden ayudar a reducir el desgaste y prolongar su funcionamiento.La temperatura cumple un papel fundamental dentro del funcionamiento de este electrodoméstico. De acuerdo con las recomendaciones difundidas por Samsung y Bosch, el refrigerador debería mantenerse alrededor de los 4 °C. Esta configuración permite conservar adecuadamente los alimentos y, al mismo tiempo, evitar que el aparato tenga que trabajar innecesariamente para alcanzar temperaturas excesivamente bajas.Utilizar una temperatura adecuada también puede contribuir a un consumo eléctrico más eficiente. Si el equipo está configurado a niveles de frío demasiado elevados, el motor puede trabajar durante más tiempo para mantener esas condiciones. Por ello, no siempre bajar más la temperatura significa conservar mejor los productos ni ahorrar electricidad. El objetivo consiste en encontrar un punto que permita mantener los alimentos en condiciones apropiadas sin someter al aparato a una exigencia innecesaria.El mantenimiento también resulta determinante para conservar los aparatos domésticos durante más tiempo. Una de las primeras recomendaciones consiste en revisar el manual de instrucciones antes de utilizar un electrodoméstico, pues allí se detallan sus características, limitaciones y condiciones de funcionamiento. Seguir las indicaciones del fabricante puede evitar errores que terminen afectando el rendimiento del equipo.La limpieza periódica es otro aspecto que no debería descuidarse. De acuerdo con las recomendaciones de Hiraoka, una limpieza de una a dos veces al mes puede ayudar a mantener los aparatos en mejores condiciones. Para ello, se puede utilizar un paño suave y una solución adecuada, evitando productos corrosivos que puedan deteriorar las superficies o componentes. También es importante colocar cada equipo en un espacio apropiado: los aparatos eléctricos deben mantenerse alejados de zonas húmedas, mientras que la refrigeradora debe permanecer distante de fuentes de calor y de la exposición directa al sol.La manera en que se manipulan estos dispositivos también influye en su vida útil. Golpes, conexiones eléctricas inadecuadas, sobrecarga de enchufes o el uso de extensiones con múltiples aparatos conectados simultáneamente pueden generar problemas. Asimismo, exigir constantemente a licuadoras, microondas, freidoras u otros equipos más allá de sus capacidades puede acelerar su desgaste y reducir su periodo de funcionamiento.El Ministerio del Ambiente (Minam) también plantea diversas medidas para promover un uso más responsable de la energía en el hogar. Una de ellas consiste en prestar atención a las etiquetas de eficiencia energética al momento de comprar un nuevo electrodoméstico, pues estas permiten identificar aquellos equipos que requieren un menor consumo para cumplir con sus funciones.También se recomienda desconectar los aparatos que no estén siendo utilizados y optar por focos LED o de bajo consumo. En la cocina, tapar las ollas mientras se preparan los alimentos permite aprovechar mejor el calor y reducir el uso innecesario de gas. Del mismo modo, las duchas breves, de aproximadamente cinco minutos, forman parte de las prácticas orientadas a un consumo más eficiente de los recursos.En el caso específico de la refrigeradora, existe otra recomendación importante: evitar introducir alimentos todavía calientes. Lo aconsejable es dejarlos enfriar antes de colocarlos en el interior, debido a que el equipo tendrá que trabajar más para reducir la temperatura de la comida. Para descongelar productos, también puede optarse por dejarlos previamente a temperatura ambiente, siempre tomando en cuenta las condiciones adecuadas de seguridad alimentaria.Finalmente, la plancha es considerada un aparato de elevado consumo eléctrico, por lo que el Minam recomienda evitar su utilización durante las horas punta, comprendidas entre las 6:00 p. m. y las 11:00 p. m.. Adoptar este tipo de medidas, junto con una correcta configuración de la refrigeradora y el mantenimiento periódico de los electrodomésticos, puede ayudar a utilizar la energía de manera más eficiente y reducir gastos innecesarios en el hogar.