A partir de este martes 8 de septiembre, Canadá comenzó a aplicar aranceles de represalia sobre 700 productos estadounidenses por unos US$20 mil millones, en una nueva escalada de la guerra comercial con Estados Unidos, mientras el presidente Donald Trump amenazó con bloquear las ventas de la compañía Bombardier en EE. UU.

Según el periódico The New York Times, las nuevas tasas, de 15%, 25% y 50%, afectan importaciones procedentes de EE. UU, con especial impacto sobre productos de acero y aluminio y bienes lácteos, como el queso. Sin embargo, el Gobierno canadiense retiró algunos productos del mar de la lista antes de la entrada en vigor de las medidas.

Esto se debe a que Ottawa decidió responder a los aranceles del 50% impuestos por el presidente Donald Trump sobre un valor similar de productos canadienses, después de que Washington D. C. denunciara un supuesto “trato discriminatorio” contra las industrias estadounidenses de bebidas alcohólicas, automóviles y productos lácteos.

Frente a este escenario, las medidas estadounidenses alcanzan productos como palos de hockey y cemento y afectan a alrededor del 5% de las exportaciones canadienses hacia su vecino, de modo que tres de cada cuatro canadienses consideran que su país debe rechazar concesiones a EE. UU. aunque ello empeore las relaciones comerciales.