ExplicativoLas tortugas gigantes son fundamentales para la biodiversidad de las islas. Foto: Galápagos ConservancyPERIODISTA08.09.2026 12:00 Actualizado: 08.09.2026 17:19

Más de un siglo después de desaparecer de la isla Floreana, en las islas Galápagos de Ecuador, descendientes de aquellas tortugas gigantes volvieron a caminar por el territorio de sus antepasados. En febrero de 2026, 158 crías fueron liberadas como parte de un proyecto para recuperar esta población. La historia se remonta al siglo XVI, cuando piratas y posteriormente balleneros comenzaron a llegar al archipiélago. Las tortugas eran capturadas por cientos porque podían sobrevivir durante meses sin agua ni alimento, lo que permitía a las tripulaciones conservarlas vivas como fuente de carne durante sus largas travesías. LEA TAMBIÉN La llegada de animales ajenos a las islas agravó el problema. Ratas, cerdos y otras especies introducidas por los humanos afectaron los huevos y las crías, además de competir por los recursos. En Floreana, la población terminó desapareciendo alrededor de 1850. El hallazgo de las ‘tortugas alienígenas’ Durante una expedición realizada en el año 2000 al volcán Wolf, en el norte de la isla Isabela, científicos encontraron ejemplares con un caparazón inusual y con una marcada forma de montura. Al principio no sabían qué eran y comenzaron a llamarlas ‘tortugas alienígenas’. Las muestras de sangre fueron analizadas por genetistas de la Universidad de Yale, quienes confirmaron que aquellos animales eran diferentes de las especies conocidas en la zona.Las tortugas gigantes cumplen un papel clave en los ecosistemas. Foto:Galápagos ConservancyLos estudios posteriores dieron una sorpresa, las tortugas tenían linaje de Floreana, la población que se creía desaparecida desde el siglo XIX. Los científicos consideran que la explicación más probable está relacionada nuevamente con los humanos. Los balleneros transportaban cientos de tortugas y pudieron haber abandonado algunos ejemplares en Wolf para reducir el peso de sus embarcaciones. También se contempla que alguna tortuga hubiera llegado allí por accidente. LEA TAMBIÉN De Wolf a su antiguo hogar Para recuperar esa genética, 19 ejemplares fueron trasladados al Centro de Crianza de Tortugas Terrestres Fausto Llerena, donde comenzó un proceso de reproducción y cuidado que se extendió durante años. Los huevos son llevados a incubadoras con temperaturas controladas, debido a que el calor determina el sexo de las crías. Después de unos cuatro meses nacen las tortugas, que permanecen inicialmente en espacios con humedad controlada y luego pasan a corrales. El esfuerzo permitió obtener cerca de 800 crías de estos ejemplares, que continúan reproduciéndose en cautiverio. El seguimiento permite conocer los desplazamientos de las tortugas. Foto:Galápagos ConservancyFinalmente, en febrero de 2026, 158 tortugas fueron liberadas en Floreana. Los animales recibieron dispositivos de rastreo satelital para estudiar sus movimientos y adaptación al nuevo entorno. Con recursos de la NASA, los investigadores también identificaron las zonas más adecuadas para su liberación. Las tortugas reintroducidas son híbridas, pues combinan parte del linaje de Floreana con genética de especies nativas del volcán Wolf. Aun así, los científicos creen que podrían existir ejemplares puros en la zona. LEA TAMBIÉN Una pieza clave del ecosistema El regreso de estas tortugas no busca únicamente recuperar una población desaparecida. Estos animales cumplen una función esencial en Galápagos como ‘ingenieras de los ecosistemas’.Cada tortuga puede consumir hasta 225 kilogramos de vegetación al año y recorrer grandes distancias antes de expulsar las semillas que ingiere. Así contribuye a dispersarlas y favorecer la reproducción de distintas plantas. Además, sus enormes cuerpos, que pueden alcanzar los 400 kilogramos, modifican la vegetación y abren espacios que otras especies pueden aprovechar. La conservación busca recuperar las poblaciones de tortugas gigantes. Foto:Galápagos ConservancyLa recuperación de las tortugas hace parte de un esfuerzo mayor por restaurar Floreana, que también incluye el control de especies invasoras como roedores y gatos. En otras zonas del archipiélago ya han sido erradicadas cabras, cerdos y burros. La historia de las llamadas ‘tortugas alienígenas’ es, finalmente, la de una especie que desapareció de su hogar, sobrevivió lejos de él y ahora comienza lentamente el camino de regreso. Más noticias en El TiempoMARÍA PAULA LOZANOREDACCIÓN ALCANCE DIGITAL Sigue toda la información de Cultura en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.