Vuelta a Espa�aEl corredor del Visma se impone al sprint en La R�bida en una etapa sin cambios en la general y consigue la sexta victoria para el equipo Matthew Brennan cruzando la meta de la 16� etapa de La VueltaEFEActualizado Martes,

septiembre

18:06El sintagma "etapa de transici�n" est� muy bien concebido y aplicado. Define esas jornadas irrelevantes para la general, situadas entre otras trascendentes. No est�n desnudas ni vac�as: alguien se las apunta y, de ese modo, las viste y rellena. Pero suponen una pausa en la pelea por los puestos altos de la carrera. Est�n destinadas para los sprinters o, si el pelot�n se duerme o se despista, para unos escapados.El pelot�n no se durmi� ni se despist�, y la etapa, que conclu�a en La R�bida con el Atl�ntico, Palos, Moguer destilando aromas del Descubrimiento, la gan�, efectivamente, un sprinter. No s�lo un sprinter cualquiera, no un sprinter m�s, sino 'el' sprinter de esta Vuelta, el velocista por antonomasia de esta edici�n: Matthew Brennan.Era su cuarto triunfo y el sexto del Visma. Van 16 etapas y solamente ocho de los 23 equipos conocen el dulce sabor de la victoria.Fue la etapa m�s mon�tona, m�s anodina, quiz�s la �nica realmente anodina de la Vuelta. Durante casi 150 kms. de los 181 de la jornada, marcharon escapados Vermaerke (UAE), Madouas (Groupama), S�tterlin (Jayco), Thalman (Tudor) y Dalby (Uno-X). Los atrap�, a 24 kms. de la llegada, un pelot�n controlado por Visma (para Brennan) y Cofidis (para Coquard). A �ltima hora entr� en escena Red Bull pensando en Meeus, un poco Bahrain (�Pau Miquel?) y un poquito Uno-X (para Cort Nielsen). Enric siempre andaba rondando la cabeza, mostrando el pabell�n y hechuras de amo y se�or.Un pelot�n de 102 hombres se present� en la meta. Una ancha recta, lisa como un folio, contempl� la esperada imagen de Van Aert tirando de Brennan, quit�ndole el viento que �l mismo levantaba con su potencia. Una locomotora verde arrastrando un vag�n amarillo. Y pas� lo que ten�a que pasar.Hizo menos calor que en d�as anteriores, pero sigui� haciendo demasiado. La soluci�n al problema del mercurio desbocado no estriba en acortar las etapas y alterar as� la prueba por decisi�n obligada de la misma organizaci�n que la ha concebido de otro modo, sino evitar aquellos lugares en los que la temperatura resulta insoportable y, m�s a�n, peligrosa. El ciclismo necesita h�roes, no m�rtires.Diez de las 21 etapas de la Vuelta, ampliando los siete c�rculos del infierno de Dante, han discurrido y van a terminar de discurrir por Andaluc�a, la parte de Espa�a con la que m�s y durante m�s tiempo se ensa�a el cambio clim�tico. La organizaci�n de la carrera ha pecado de falta de previsi�n o cedido a razones que son siempre econ�micas. Cabe esperar que haya tomado buena nota y en adelante, cuando la Vuelta regrese a Andaluc�a, reduzca el n�mero de etapas en esa tierra e impere la sensatez sobre la irresponsabilidad.M�s transici�n en la 17� etapa entre Dos Hermanas y Sevilla. Inteligentemente situadas ella y la 16� como doble amortiguamiento f�sico y mental antes de la triple explosi�n, sin reposo ni refugio, de la contrarreloj de Jerez y las monta�as de Pe�as Blancas y Collado del Alguacil. Jueves, viernes y s�bado de pasi�n.