Como cada año, los feligreses asturianos esperan a qué va a decir el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz, durante la homilía de la celebración de la Virgen de Covadonga. Porque Sanz, el prelado que lidera la sección ultraconservadora de la Iglesia española, siempre aprovecha la ocasión para dejar patente su postura ante la actualidad política y social con declaraciones polémicas. Y este martes el arzobispo ha vuelto a cargar contra la gestión de la crisis migratoria en Ceuta, que comenzó hace un mes con la llegada masiva de casi 70.000 personas de forma irregular. “No hablamos solo de pateras que vienen de modo continuo, sino de una auténtica avalancha que compromete nuestra soberanía, o de una guerra híbrida (como se ha calificado en términos técnicos) con casi ochenta mil personas ―jóvenes en su mayoría― que han tomado una ciudad española dejando a su población sitiada entre el miedo, la podredumbre, la intimidación y las violaciones de menores", ha leído Sanz durante la homilía, texto que la archidiócesis ya ha colgado en su web. El prelado ha afirmado que lo ocurrido en Ceuta “no parece tratarse de un flujo migratorio sin más” sino de un acontecimiento que apunta a la “debilidad en el panorama geopolítico” de España y a la “fragilidad” de sus fronteras. “Tamaña tragedia se ha cobrado muchas vidas en el intento y ha dejado a ese entrañable rincón de España bajo la extorsión con muchas consecuencias diarias que hay que solucionar cuanto antes”, ha añadido el prelado, de 71 años. Esta no ha sido la primera vez que Sanz se ha pronunciado sobre lo ocurrido en Ceuta. El pasado jueves publicó un tuit donde valoró positivamente las concentraciones en las calles para exigir soluciones ante el problema y las comparó con la Reconquista cristiana de al-Ándalus. Incluso hizo un llamamiento para “recuperar lo que vale la pena” frente a “la pretensión marroquí”. En esa publicación, también arremetió contra el Gobierno, al que también se ha referido este martes durante su homilía. “También en nuestros lares hemos podido comprobar que las cosas no marchan siempre como debieran, aunque se intente convencernos de que estamos en el país de las maravillas bajo el timón de la mismísima Alicia”, ha dicho el prelado en una aparente alusión al presidente Pedro Sánchez, comparándolo con la protagonista del conocido cuento de Lewis Carroll Alicia en el país de las maravillas. Sanz, en ese contexto, ha insistido en que, “cuando la inseguridad crece, la convivencia se ve amenazada, la paz puede estar en entredicho o el relato impuesto no siempre responde a la verdad”, y que eso es “un verdadero problema moral que ni siquiera piadosamente podemos ignorar”. Pese a que en una parte del sermón ha advertido de que las personas que han llegado a Ceuta “no son simplemente ‘moros en la costa’ con otros turbantes que ahora nos turban”, sino que son “víctimas de estrategias amañadas” que huyen de “infiernos políticos” donde no tienen libertad ni derechos elementales. “Vienen de hambrunas en las que fenecen por falta de alimentos básicos que no tienen que llevarse a su boca. Escapan de radicalismos religiosos que les sofocan la conciencia en nombre de un dios falseado y tirano que los humilla”, ha afirmado.En ese punto, el arzobispo ha insinuado que los países de procedencia de estas personas chantajean a España “con secretos bien guardados”. Una aparente referencia al caso Pegasus y a la posible implicación de Marruecos en el hackeo con el programa israelí que sufrieron los teléfonos móviles oficiales de Sánchez y tres de sus ministros en mayo de 2021, en plena crisis diplomática con las autoridades de Rabat por una anterior irrupción masiva de inmigrantes en Ceuta. El jerarca eclesiástico se ha quejado también de que estos estados reciben “cuantiosos recursos” de España y la Unión Europea y que, pese a ello, no afrontan los problemas que viven sus ciudadanos. El arzobispo ultra ha admitido que Jesucristo defendió la acogida a las personas vulnerables ―“tuve hambre y me disteis de comer, estuve desnudo y me vestisteis, fui forastero y me acogisteis (Mt 25,35)”, ha citado Sanz― y que él como obispo defiende que “los inmigrantes tienen nuestra agradecida acogida”. Aunque ha puesto un pero: “¿Cuántos podemos asumir? Lamentablemente todos no caben". Como solución, el arzobispo propone “establecer medidas sensatas, no populistas ni demagógicas” para acoger a las personas que lo necesitan, con una “integración real”, y descartar “a cuantos se cuelan con intenciones perversas de toda calaña inconfesables”.