Ben Shelton departe en la zona reservada a los jugadores en compañía de su pareja. Ella es Trinity Rodman, hija del díscolo ala-pívot de los Bulls e integrante de la selección estadounidense de soccer. Están juntos desde hace un par de años y el tenista (23 años) aprecia sobremanera el respaldo y los consejos de su chica, “vital” en su carrera. “Es muy inspirador tener una novia que entiende la vida de un deportista de élite [es también delantera en el Washington Spirit]. Sabe disfrutar conmigo de los buenos momentos y sostenerme en los malos”, dice el estadounidense, al que la próxima madrugada (hacia las 3.00, Movistar+) le aguarda un desafío colosal. Enfrente estará Carlos Alcaraz, que llegó a Nueva York para experimentar y ahora es temido por todos.Entre bastidores, Shelton transmite la apariencia de un chico muy tranquilo, entrenado por su padre y que está trabajando duro para subirse algún día a ese tren de cabeza prohibido en el que tan solo viajan Sinner y el murciano. Dentro de la pista, sin embargo, el norteamericano (9ºdel mundo) es un competidor fogoso al que su dificultad para controlar el temple le juega más de una vez una mala pasada. Así lo contaba este verano su padre, Bryan, en una charla con la exjugadora francesa Caroline Garcia en el marco de Tennis Insider Club: “Como entrenador, trabajar con Ben es un desafío porque es un tenista muy agresivo. Hay veces que sobrepasa el límite y se autoboicotea, y eso le hace perder en una segunda o tercera ronda”.Sucedió, sin ir más lejos, en Wimbledon. Allá, pese a que su servicio se adapte teóricamente como un guante al césped inglés, Shelton tropezó en el estreno contra Otto Virtanen. “Tenía una oportunidad de llegar al menos a las semifinales, pero fue muy decepcionante. Debe encontrar la manera de restar mejor”, le criticó Jim Courier, hoy analista pero en su día número uno (1992), ganador además de cuatro grandes. Ahora, Shelton está bajo la lupa y es la gran esperanza del tenis masculino de su país, que año tras año ve cómo se esfuman las oportunidades y sus representantes no logran acabar con la sequía, prolongada ya durante 23 temporadas. En 2003, Andy Roddick (44) dejó la última huella triunfal en un major, en Nueva York, y desde entonces la elevada producción de la Federación Estadounidense (USTA) se traduce en un interminable reguero de frustraciones. No termina de dar la talla el ya curtido Taylor Fritz, aproximado a la treintena (28) y que en 2024 estuvo cerca; sin embargo, el californiano no pudo con Jannik Sinner en el desenlace del torneo neoyorquino. A partir de ahí, amagos y nada más. Más y más desilusiones.Algo más que un sacador“Respondo a eso cada rueda de prensa, en todas. Sobre todo aquí, en Nueva York…”, concedía después de haber sorteado la barrera de los octavos. “Pero eso no es algo en lo que piense. Está aquí el defensor del título y hay otros jugadores en forma, así que estoy concentrado en mi propio juego y en seguir perfeccionándolo”, ampliaba el cañonero, un sacador que ha firmado ya 44 aces (11 por ronda) y que ha tenido un acierto sin igual durante estos días, al meter el 70% de los primeros servicios que ejecuta. El zurdo posee uno de los mazos más contundentes del circuito, o así lo refleja la estadística de la ATP: es el segundo en términos de calidad tras Sinner, y promedia 14 saques directos por partido. Sin embargo, su pretensión es escapar del cliché del sacador.Aspira a enriquecer su registro y recalca que cada vez es “más versátil”, así que no debe limitarse a “sacar a toda velocidad para conseguir puntos fáciles”, sino aprender a elaborar más y mejor el punto. Añade que se mueve y defiende mejor, y considera que cada vez plantea un tenis “más inteligente”. Está “más cerca” de donde quiere estar y esta semana lanzaba una advertencia: “De aquí a final de temporada voy a ir a toda máquina”.Incide en esa necesidad el técnico Brad Gilbert, quien confía en que Shelton —de 1,93 y complexión ancha, quarterback durante su etapa en el instituto— no quede simplificado a un “americano de saque potente”. En unas declaraciones recogidas por el portal The Tennis Gazette, el prestigioso preparador (Agassi, Roddick, Murray o Gauff, entre otros) analizaba que a pesar del alto nivel exhibido hasta ahora, Alcaraz “no llega al cien por cien”, de modo que su compatriota tiene “más posibilidades”. Al mismo tiempo, cree que el vencedor de este duelo será campeón el día 13.El de El Palmar, por su parte, ensalza la palanca de su advesario—capaz de servir hasta a 246 km/h— y también su capacidad para “nutrirse del público”, mientras Shelton sigue asombrado por la inmediatez del español para rehacerse. “Creo que el nivel al que ha estado jugando aquí es realmente impresionante. No competir durante cinco meses y regresar como lo ha hecho en este torneo es sobrehumano”, apuntaba el domingo; “estamos felices de tenerlo de vuelta. Él ilumina el estadio cada vez que juega. Creo que el martes por la noche habrá fuegos artificiales”, anticipaba, a la vez que deslizaba: “Estoy listo para ir a por ello…”. Observa, apunta y dispara. Y su país cruza otra vez los dedos.AQUELLOS CHISPAZOS CON DJOKOVICA. C. | Nueva YorkShelton protagonizó su mejor recorrido en un grande en 2025, cuando alcanzó las semifinales en Australia. Ese mismo año también registró su mejor ranking hasta ahora, con el quinto puesto de noviembre. Ahora es noveno, pero virtualmente ascenderá al menos hasta dicha posición.Su expediente recoge siete trofeos, cuatro de ellos esta campaña. Destacan dos Masters 1000 (logrados ambos en Canadá, este año y el anterior). Lo estrenó en 2023 (Tokio) y también inscribió su nombre en Houston, Dallas, Múnich y Stuttgart.En su historial quedará un episodio de hace tres años, cuando Novak Djokovic, mosqueado por la actitud del estadounidense, celebró el triunfo contra él imitando la celebración característica que hacía entonces Shelton, simulando que colgaba un teléfono.“Me encanta la celebración de Ben”, expresó con ironía y una sonrisilla Nole; “me pareció muy original y la imité. Se la robé”.Él y Alcaraz se han cruzado tres veces: Canadá (2023), Laver Cup (2024) y Roland Garros (2025). Este último duelo fue de un nivel muy elevado, aunque el español logró imponerse en tres sets. Quien gane se medirá con Alex Michelsen o Frances Tiafoe.Por otra parte, este lunes se confirmó el avance del dúo formado por Marcel Granollers y Horacio Zeballos, beneficiados por la renuncia (por lesión) de la pareja formada por Arthur Fery y Joshua Paris. Se enfrentan hoy a González y Molteni. Cabe recordar que el catalán y el argentino defienden el título.
Estados Unidos confía en ‘Big Ben’ Shelton, un joven revolucionado: “A veces se autoboicotea”
El cañonero, rival de Alcaraz en los cuartos, intenta dosificar su estilo agresivo y busca acabar con los 23 años de sequía histórica de su país en el tenis masculino












