Reino Unido, Canadá y Francia dejarán de comprar productos de los asentamientos. Londres acusa a Netanyahu de “limpieza étnica”, que responde con el cierre del consulado en Jerusalén Este

Francia, el Reino Unido y Canadá han anunciado este martes que dejarán de comprar productos a los asentamientos israelíes, ilegales, según el derecho internacional. La iniciativa, capitaneada por Londres, ha ido acompañada de una declaración conjunta con otros nueve países europeos —entre ellos España—, que apoyan (varios ya lo han hecho) o anuncian su intención de imponer restricciones o, directamente, vetar los productos procedentes de las colonias en el territorio ocupado de Cisjordania, donde su crecimiento y la violencia de ultranacionalistas radicales contra palestinos han aumentando en los últimos tres años a un ritmo sin precedentes.

La medida apenas afectará económicamente a Israel, porque solo el 5% de sus exportaciones proceden de asentamientos y son agrícolas, pero el Reino Unido abre una puerta inédita al señalar que, además del veto a los productos, “tomará acciones” contra empresas e individuos que faciliten servicios para la expansión de los asentamientos, como la construcción, lo que pone en el disparadero a los bancos israelíes.