Los gobiernos del Reino Unido, Francia y Canadá han anunciado este martes que vetarán el comercio de bienes y algunos servicios con los asentamientos israelíes en Cisjordania y Jerusalén Este dos años después de que la Corte Internacional de Justicia de la ONU los declarara ilegales.
Mientras la Unión Europea sigue sin tomar esta decisión por la división de sus miembros, el Reino Unido ha dado este paso dentro de un nuevo mensaje de más dureza contra las políticas del Gobierno de Benjamin Netanyahu. Ed Miliband, el ministro de Exteriores, prometió más “acción” a partir de ahora al anunciar el veto en la Cámara de los Comunes.
“El Gobierno laborista no ha hecho suficiente. Hoy marca el comienzo de un nueva manera de hacer las cosas”, dijo Miliband, que se presentó como “orgulloso británico judío” y recordó que sus padres llegaron al Reino Unido como refugiados de familias polacas que huyeron del nazismo.
El ministro denunció “la limpieza étnica” por parte de los “colonos terroristas” israelíes, y dijo que el Gobierno británico también apoya la investigación de los crímenes de guerra en Gaza y el proceso por genocidio que está en marcha ante la justicia internacional.
Sin acuerdo en la UE










