Francisco Garrido Pe�a es un alma �picamente ind�mita y disidente hasta que se le menciona a Marruecos, y m�s que a Marruecos, a los reyes Mohamed VI y Hassan II. Le ocurri� hace 20 a�os cuando el rey Juan Carlos y Do�a Sof�a visitaron Ceuta y Melilla y fue el �nico diputado en cuestionar ese desplazamiento con la presentaci�n de varias preguntas parlamentarias. Y le ocurre ahora, cuando Cr�nica le inquiere sobre qu� le parecer�a que el rey Felipe VI se plantase en la Ciudad Aut�noma para dar consuelo a un pueblo que est� situado en primera l�nea resistiendo las consecuencias de un ataque h�brido lanzado por Marruecos, seg�n la Polic�a espa�ola, sin que el Gobierno parezca poder o querer defenderle.Tanto han cambiado las cosas que, en aquel oto�o de 2007, con el inefable Rodr�guez Zapatero gobernando, el PSOE decidi� no renovar en las listas al diputado Garrido s�lo por atreverse a preguntar si el Ejecutivo era consciente �de las repercusiones negativas� que el viaje iba a tener en las relaciones con Marruecos. Y tanto han cambiado las cosas que �l considera que en esta coyuntura internacional, ese viaje no debe producirse porque podr�a desembocar en un enfrentamiento con Marruecos.�La situaci�n ahora es m�s sensible. Ahora tengo mucho m�s miedo a las consecuencias negativas que pueda tener una visita de esas caracter�sticas cuando lo que Marruecos quiere es tensionar. Yo no creo que a Marruecos ni le interese ni pueda aspirar a ocupar Ceuta y Melilla. Entre otras cosas porque no tiene capacidad para ocuparlas militarmente y porque econ�micamente le resulta muy dif�cil prescindir de esos focos... Pero puede �rsele de las manos una escalada y puede desembocar en un conflicto militar�.Apenas horas despu�s de realizar este an�lisis, el presidente del Gobierno, que se ha negado hasta ese momento a programar la visita que el Rey Felipe le prometi� al presidente ceut�, Juan Jes�s Vivas —seg�n algunos analistas, porque sigue siendo reh�n del s�ndrome de Paiporta—, comparece en el Congreso para anunciar que ser� bueno que el monarca se acerque en las pr�ximas semanas a la Ciudad Aut�noma. Revela tambi�n que la embajadora marroqu�, Karima Benyaich, fue llamada a consultas tras la incursi�n, el 21 de agosto, aunque horas despu�s se descubre que la embajadora no estaba y que el encuentro fue con el encargado de negocios de la delegaci�n diplom�tica.�Habr� pactado con Marruecos la visita, espero. Aun as�, creo que las pol�ticas p�blicas que necesita y demanda la poblaci�n ceut� dependen del Gobierno, no del rey, que, como todos sabemos, reina, pero no gobierna�, precisa el profesor tras el cambio de opini�n del presidente.— Y si la visita no estuviera pactada, �ser�a una irresponsabilidad?— S�.LAS PREGUNTAS QUE LO PUSIERON EN LA PICOTAFrancisco Garrido Pe�a es Doctor en Filosof�a del Derecho y ahora es profesor en la Universidad de Ja�n. Fue portavoz confederal de Los Verdes y diputado del Parlamento de Andaluc�a y, cuando su partido decidi� acudir a las elecciones junto a los socialistas, �l fue elegido diputado en las Cortes Generales bajo la promesa de que se desarrollar�an algunas pol�ticas que nunca ocurrieron. Fue el fundador de la Asociaci�n Parlamentaria en defensa de los Animales, y llev� al Congreso la campa�a de Proyecto Gran Simio llegando a presentar una proposici�n de Ley que no prosper� porque sus compa�eros del grupo socialista nunca la aprobaron. Las preguntas que plante� al gobierno que respaldaba sobre la visita del rey Juan Carlos I a Ceuta acabaron de ponerlo en la picota.Desde su punto de vista estas visitas son �inoportunas�. Hace 20 a�os lo eran porque pod�an afectar �a la convivencia entre los dos pueblos�. En aquellos momentos, explica, la alianza de Marruecos con EEUU no era problem�tica porque los republicanos que gobernaban desde Washington �segu�an un patr�n normalizado dentro de los esquemas del bipartidismo�. Cabe recordar que hace 20 a�os, el rey marroqu� mostr� su enfado por la visita de los reyes a las dos ciudades aut�nomas cuya propiedad reclama suspendiendo relaciones bilaterales y llamando a su embajador a Rabat durante 65 d�as, y s�lo se tranquiliz� despu�s de que el ministro de Exteriores Miguel �ngel Moratinos corriese a darle explicaciones con una carta del presidente Zapatero bajo el brazo.EL PATR�N ENLOQUECIDOY cabe recordar tambi�n que tras la invasi�n de la isla de Perejil por parte de los marroqu�es, la Administraci�n norteamericana, republicana como Donald Trump pero a a�os luz de sus comportamientos incendiarios, actu� como eficaz mediadora diplom�tica en la resoluci�n del conflicto.�Ahora, no�, prosigue el profesor. �Ahora el patr�n norteamericano es un patr�n enloquecido, es un patr�n neofascista con el que es mucho m�s peligroso cualquier jueguecito como el que hicimos con Perejil, esa barbaridad... Hay que cuidar escrupulosamente las relaciones diplom�ticas porque es prioritario para la paz y estabilidad de la zona. Quienes no quieren ni paz ni estabilidad son Trump y los republicanos de Estados Unidos, que reconocen, auspician y fomentan todos los conflictos que puedan desarrollarse en el norte de �frica y en el sur de Europa�, afirma.�Teniendo en cuenta el discurso que est� haciendo el rey de Marruecos, que est� coaligado pr�cticamente y emp�ricamente con todo el arco reaccionario mundial, incluido Israel, lo mejor es destensar en vez de aumentar la tensi�n, y el rey, que no tiene ning�n tipo de competencia para resolver la situaci�n en Ceuta y cuya figura tiene un objeto simb�lico, podr�a ser utilizado por la monarqu�a alauita como un tipo de afrenta�, se�ala.El profesor Garrido Pe�a alerta sobre lo delicado de la situaci�n, sobre la posibilidad de que en un momento de descontrol surgiese un conflicto armado y recuerda que los militares hace mucho tiempo que tienen dise�ada una respuesta para esta situaci�n l�mite.�No s� si usted conoce el plan Ballesta�, ilustra, �el plan Ballesta es un antiguo plan dise�ado por el Alto Mando del Estado Mayor para defender Ceuta y Melilla y lo que plantea en todos los escenarios es un avance de 100 kil�metros hacia el interior de Marruecos para defenderlas, dada la imposibilidad de hacerlo desde el barrio de El Pr�ncipe, y eso implicar�a bombardear y tendr�a repercusi�n en la pol�tica internacional. Al margen de que le vendr�a muy bien al PP y a Vox�.UNA APUESTA POR LA REALPOLITIKLa posici�n del ex diputado de Los Verdes, otrora encastrado en las listas socialistas, parece ser timorata al ser comparada con los arrestos con los que ha conducido su propia vida, plant�ndole cara a las dictaduras y sorteando limitaciones.El ex diputado cuando defend�a una ley para el Proyecto Gran Simio.Fund� y fue secretario general de las Juventudes Comunistas de Andaluc�a, convoc� la primera manifestaci�n gay en Madrid, fue detenido por la polic�a de Alemania Oriental en Berl�n por exhibir propaganda a favor de los comunistas disidentes del r�gimen comunista y fue expulsado de Cuba y declarado persona non grata por el r�gimen castrista por su apoyo a la disidencia cubana. Desert� del ej�rcito espa�ol, fue sometido a dos consejos de guerra y se march� de Espa�a para regresar haci�ndose pasar por un periodista belga bajo cuya identidad vivi� durante 10 a�os, el tiempo que su condena tard� en quedar prescrita.De modo que resulta arduo de entender la pol�tica de apaciguamiento que propone respecto al rey de Marruecos, un dictador que ha hecho fluctuar su pol�tica diplom�tica por inter�s hasta alinearse hasta con Israel y que desoye todos los pronunciamientos de la ONU sobre el Sahara, que fue otro de los campos de batalla de la juventud del exdiputado y sobre el que ha cambiado de opini�n hasta alinearse con la del Gobierno de Pedro S�nchez.�La diplomacia�, argumenta ante la pregunta sobre la necesidad por parte espa�ola de responder con dignidad al ataque del rey alau�, �tiene a veces caminos un tanto inciertos. No est� para proclamar la verdad o la mentira sino para conseguir objetivos positivos: el efecto de convivencia social, el efecto de progresi�n social, de la progresi�n de derechos y de todos los �tems que pueden dirigir cualquier tipo de pol�tica progresista�.Respecto a lo sorprendente que resulta comparar su peripecia pol�tica personal con su actitud actual de realpolitik respecto a Marruecos, el exdiputado Garrido explica que no solamente hay que ver el contexto hist�rico sino el biogr�fico.�Entonces yo estaba en discusi�n interna con el estalinismo, sab�a que hab�a una facci�n autoritaria enorme, que en ese momento era dominante en la izquierda mundial y hab�a una pol�mica planteada por una izquierda democr�tica que quiso revisr el pasado autoritario de la izquierda estalinista. Adem�s, en aquellos a�os viv�amos en la Guerra Fr�a y no est�bamos como estamos ahora. Antes est�bamos en una situaci�n de dominaci�n acorde con la l�gica imperialista. Ahora, EEUU est� apostando por el caos y la destrucci�n. La Guerra Fr�a no era tan grave. Y finalmente est� el hecho de que todos cambiamos�, constata el ex diputado Garrido. Bueno, excepto en lo del Rey y Marruecos.