Son tiempos terribles y, de tanto defendernos, vivimos ya dentro de un búnker. Es el gran día de Penélope Cruz y Javier Bardem en el Festival de Venecia, y la pareja española más esperada de la Mostra vuelve a poner al servicio de la ficción su condición de matrimonio real. Ya lo hicieron hace dieciocho años con Vicky Cristina Barcelona y han vuelto a compartir pantalla en varias ocasiones desde entonces. Ahora recuperan esa química en Bunker, muy celebrada en el Lido.Si fuera por la industria cinematográfica, probablemente actuarían siempre juntos. “Pero lo hacemos más o menos cada cinco años”, cuenta Penélope, después de recibir una ovación en la sala de prensa. “En el pasado hemos recibido propuestas con papeles que no nos parecían adecuados. Esta vez entendimos que estaríamos protegidos. El director nos pidió nuestra experiencia, no nuestra vida”.El mérito, en definitiva, es del hombre sentado junto a ellos, Florian Zeller, dramaturgo y director francés, autor de The Father, la película protagonizada por Anthony Hopkins que le valió al actor su segundo Oscar y a Zeller la estatuilla al mejor guion adaptado. “Desde el principio quise que actuaran juntos”, explica satisfecho. “Es una manera única de observar la vida de una pareja, de difuminar la frontera entre realidad y ficción”. Y aunque su rutina matrimonial no sea la que aparece en pantalla —”somos buenos guardándola para nosotros”, bromean—, en Bunker hay, desgraciadamente, muchas cosas muy reales.Javier Bardem y Penélope Cruz en Venecia Yves Herman / ReutersLa película, que compite por el León de Oro, está cargada de metáforas sobre nuestro tiempo y de grandes cuestiones políticas que acaban entrando hasta dentro de casa. La casa en cuestión está en Londres. Miguel, interpretado por Bardem, es un arquitecto de éxito casado desde hace diecisiete años con Sofia, Cruz, responsable de literatura extranjera de una editorial británica. Los dos españoles parecen perfectamente integrados en la capital inglesa, aunque desde las primeras escenas en la mirada de Penélope ya sobrevuelan algunos fantasmas.El conflicto estalla cuando Miguel recibe el encargo de diseñar un sofisticado refugio subterráneo para un multimillonario tecnológico que recuerda inevitablemente a Mark Zuckerberg, interpretado por Paul Dano, obsesionado con sobrevivir a una eventual catástrofe. Lo que en principio parece un trabajo más empieza a infiltrarse en la vida de la pareja. Sofia cuestiona las implicaciones morales del proyecto con un argumento contundente: los multimillonarios “quieren escapar de las consecuencias de los desastres que ellos mismos han provocado”. Pero también empieza a poner en duda las decisiones de su marido y, poco a poco, el propio equilibrio del matrimonioLa pareja reivindica trabajar junta sin convertir su vida privada en material de ficción: “El director nos pidió nuestra experiencia, no nuestra vida”El búnker construido para protegerse de un mundo cada vez más amenazador termina convirtiéndose así en una metáfora de los miedos, los secretos y las defensas que ambos han levantado entre ellos.La película está rodada en inglés y, en las escenas domésticas de la pareja, en castellano. Es un detalle aparentemente obvio, pero que para Penélope no lo es en absoluto. “Es lo que sucede en la vida de una pareja que habla su lengua en casa y la del país en el que vive cuando sale fuera. Parece evidente, pero en el pasado ha sido muy difícil convencer a productores y directores. No había manera: muchas veces hemos tenido que hablar en inglés incluso interpretando a personajes colombianos”.Si las estrellas suelen mostrarse prudentes cuando se les pregunta por la actualidad política, los dos actores españoles se mojan sin demasiados problemas. La actriz madrileña no se limita a señalar las implicaciones morales del proyecto del búnker. “Estamos en riesgo de perder la conexión humana”, advierte. También subraya otros temas “necesarios” que encontró en el guion, entre ellos el papel de una mujer obligada a sacrificar sus propios sueños para acompañar a un marido que toma las decisiones por todos.Bardem carga contra el giro de Europa ante la inmigración: “Muchos países se están volviendo cada vez más extremistas”“Esta mujer dice cosas que yo pienso y que me provocan tristeza y rabia”, explica. “Somos utilizadas como marionetas. En las decisiones más importantes hay poquísimas mujeres entre quienes las toman. Ese grado de manipulación no nos deja tiempo ni para reaccionar. Veo algo oscuro y preocupante. Los jóvenes se están dando cuenta y hablan de política más que antes”.Bardem vuelve además a un festival, el veneciano, donde ya ganó dos Copas Volpi al mejor actor: por Antes que anochezca, en 2000, trabajo que también le valió su primera nominación al Oscar, y por Mar adentro, en 2004. Ante la prensa italiana, el actor llevó la conversación hacia la inmigración.“No creo que Europa, en su conjunto, esté reflejando lo que debería representar: los valores de una democracia verdadera y de una inclusión verdadera. Hay muchos países europeos que se están volviendo cada vez más extremistas”, afirmó. Quienes llegan a Europa, añadió, “huyen de guerras, de la miseria y de lugares donde ya es imposible vivir con temperaturas de 50 grados. Y nosotros somos responsables. Yo también soy consumidor: tengo aquí mi teléfono, con su cobalto”.Nadie cita abiertamente a Mark Zuckerberg, pero Zeller da algunas pistas al explicar de dónde nació la idea: “Un día leí que uno de estos multimillonarios estaba construyendo un búnker. Me pareció una paradoja: alguien que había conectado a las personas estaba creando un plan B para aislarse”. Un búnker, quizá, demasiado pequeño para que quepan también sus víctimas.