Una de las razones por las que muchas personas buscan mejorar su situación económica es la posibilidad de dejar atrás un empleo o un negocio que no les satisface. Pero a veces es precisamente esa falta de vocación lo que impide una buena gestión del peculio. “Cuando haces un trabajo en el que no estás totalmente implicado se crea como una especie de deuda por el sacrificio que ha representado trabajar ese mes, con lo cual, cuando llega el dinero, lo gastas en algo que no necesitas para compensar el mal trago”, sostiene Francesc Miralles (Barcelona, 1968).

El escritor y editor se ha erigido como un referente en el ámbito del desarrollo personal, entre otras cosas por explorar junto con Héctor García el concepto japonés sobre el propósito de vida en Ikigai. Cuando se cumple una década de aquel éxito editorial, los autores invitan a replantear la relación con el dinero desde una perspectiva alineada con los valores y lo que da sentido a la vida en una nueva publicación.

Miralles defiende que, más que perseguir el dinero, la clave está en crear las condiciones para atraerlo. El propósito de El Ikigai del dinero, explica, “es ayudar a la gente a encontrar algo en lo que es buena, desarrollarlo y convertirlo en una misión vital, y que te paguen por ello”.