Opinión

Editorial

EditorialLa Sicom no es una dependencia burocrática más; por eso, el próximo superintendente necesitará algo más que títulos académicos y experiencia profesional.

Necedades, ambigüedades, ambiciones y cerrazones han pululado en la Superintendencia de Competencia (Sicom), ente creado en noviembre del 2024 para promover y garantizar la libre competencia en el mercado nacional y así procurar una mejor prestación de bienes y servicios a los consumidores. Pero, ¿qué ocurre cuando los propios integrantes del directorio de la entidad, que aún no termina de configurarse, se oponen a la libre competencia de oposición por el cargo de superintendente? Es una evidente muestra de incompetencia.

Incluso cabe preguntar: ¿para qué optó al cargo el primer superintendente electo, Jorge Miguel Castillo, si al cabo de seis meses —en marzo último— iba a estar renunciando por supuestos motivos de índole personal? Se debe mencionar que en una citación del Congreso, Castillo señaló supuestas presiones de otro integrante del Consejo, aunque nunca se profundizó en tal extremo.