Nota bene¿Cómo ponemos un límite al gasto público?

Es espeluznante la gráfica que muestra los presupuestos requeridos por los presidentes del país desde 1995, publicada por Prensa Libre (4-IX-26). El reportaje señala que la administración Arévalo-Herrera sometió al Congreso un presupuesto de Q192 mil 45.1 millones para el 2027. Tal petición no guarda proporción con los presupuestos históricos, y está a años luz de los Q7 mil 827.1 millones que pidió el presidente Álvaro Arzú en 1995, cifra que en su momento nos pareció elevada.

Esta gráfica tendría que acompañarse de una paralela que muestre los ingresos tributarios. La recaudación crece a un ritmo más bajo que el gasto. Las autoridades reportan haber recolectado mucho dinero, más de lo que anticiparon en 2025: Q111 mil 981.5 millones. En un plato, Guatemala opera un déficit fiscal crónico y la brecha se mantiene desde hace varios años.

¿A quién le importa? Las autoridades dan excusas: no es culpa del gobierno de turno, la mayoría de los gobiernos del mundo también opera con déficit, el déficit no es gigante si se mide contra el producto interno bruto anual, o el Gobierno de Guatemala es un infractor menor en comparación con gobiernos como el de Estados Unidos. Algunos sugieren que las deudas se pueden ir pateando hacia delante ad infinitum, o se jactan de que los gobiernos no pueden ir a la quiebra. Mal de muchos, consuelo de tontos.