Los seis meses de guerra en Oriente Medio han disparado los precios del petróleo y del gas natural, arrastrando consigo los costes de las gasolinas para el consumidor e hinchado las facturas de la electricidad. Pero, al mismo tiempo que la inflación muerde cada vez más los bolsillos, los márgenes del sector energético se encuentran en máximos históricos.
Un informe elaborado por el gabinete económico del sindicato CCOO, presentado este martes, constata que la rentabilidad del sector energético ha rebasado su récord previo coincidiendo con el estallido del conflicto en Irán. Los técnicos analizan los últimos datos del Observatorio de Márgenes Empresariales y destacan que, en media móvil de los cuatro últimos trimestres –un cálculo que permite restar la estacionalidad de las cifras–, el margen sobre ventas del sector energético alcanzó el 24,5%. Es decir, las empresas del sector alcanzan una rentabilidad de casi 25 céntimos por cada euro que venden. Al menos, antes de aplicar impuestos, intereses y amortizaciones a ese resultado.
Las ganancias del sector energético se sitúan por encima del 21,1% de hace un año, pero duplican las registradas entre 2018 y 2019, cuando eran del 11%. En esta rama están incluidas actividades como el refino del petróleo, el suministro de electricidad y el comercio de combustibles. Todas ellas con resultados históricos, coincidiendo con los precios disparados del crudo.







