El pasado 27 de agosto, tres individuos entraron en el Museo de Villena (MUVI) y se llevaron el tesoro que da nombre a esta localidad alicantina desde hace más de sesenta años, uno de los conjuntos de la Edad de Bronce más importantes del Mediterráneo occidental. El robo desató la incredulidad y la indignación, pero no es, ni mucho menos, el primero de este tipo en los últimos meses. El 25 de abril desaparecieron 144 monedas del Tesoro de Villanueva en el Museo Arqueológico Provincial de Badajoz, y la noche del 27 al 28 de julio, cuatro encapuchados sustrajeron más de 200 monedas de oro en el Museo de Albacete en un lapso de tiempo de un minuto.

Las preguntas giran en torno a lo mismo ¿por qué está pasando todo esto? Y, sobre todo, ¿cómo es posible que haya ocurrido un robo como el de Villena? El historiador del arte Miguel Ángel Cajigal explica esta oleada como la confluencia de varios factores, pero siempre con una evidente motivación económica detrás: “Quizás el factor de partida sea la escalada del precio del oro. Siempre ha sido valioso, obviamente, pero en los últimos años su valor se ha multiplicado de manera exagerada. Por otro lado, esto sucede en una época en la que los bancos ya apenas guardan oro, o dinero, en sus sucursales, ni tan siquiera en las centrales”.