Noticia Exclusivo suscriptores Contó detalles sobre el paso de su hijo por el Ejército, su vida y su muerte. Hasta entregó detalles privados.l mayor (r) Marco Binicio Pirajón, su esposa Ruth Montezuma y su hijo, el capitán Marco David Prajón Montezuma. Foto: Suministrada a EL TIEMPO07.09.2026 17:20 Actualizado: 08.09.2026 10:13

El mayor Marco Binicio, como es conocido en el municipio boyacense de Tópaga, donde nació, recordó momentos en los que su vida estuvo en riesgo durante los 20 años que vistió el camuflado y asegura que, si volviera a nacer y pudiera escoger su profesión, sería militar y que no se arrepiente de haber apoyado a su hijo, Marco David Pirajón Montezuma, para que llegara hasta el grado de capitán del Ejército.En medio del dolor y la conmoción que enfrenta por estos días, en entrevista con EL TIEMPO, el oficial en uso de buen retiro, recuerda que se enteró del fallecimiento de su hijo, porque mientras una sobrina le preguntaba la noche del viernes qué sabía del capitán, porque se había acabado de presentar un ataque al Batallón de Ocaña y que parecía que él estaba herido, una psicóloga llamaba a su esposa para darle la noticia y que ella, entró atacada llorando a la habitación gritando: “mataron a David, nos mataron a David”.Mayor (r) Marco Binicio Pirajón. Foto:Suministrada a EL TIEMPOAsegura que era egresado del Colegio Rafael Reyes de Sogamoso y que incluso alcanzó a hacer un semestre de Ingeniería Química en una universidad de Bogotá, pero que cuando estaba terminando esos primeros meses de estudio, les dijo a él y a su madre, que la verdad quería era ser oficial de la Policía, como su tío, el hermano de su mamá, que era teniente coronel en ese momento y que junto a Ruth, su esposa, le ayudaron con todos los trámites para el ingreso a la escuela General Santander en Bogotá, pero que lo rechazaron porque en la entrevista, le preguntaron cuál era el libro más reciente que había leído y que él respondió que no lo recordaba, y que la verdad era que no le gustaba leer.“Entonces me dijo: papá ayúdeme para ser oficial del Ejército como usted, y pues yo no le vi nada de malo, de hecho, históricamente son muchos los casos en los que los hijos de oficiales siguen la carrera. Lo mandamos a Bogotá y le fue muy bien en el curso y salió ya como subteniente para el Batallón Colombia, uno de los mejores del país, y precisamente estando ahí fue cuando logramos que pudiera hacer el curso de piloto”, aseguró el papá del capitán Pirajón, uno de los tres fallecidos tras el ataque en Norte de Santander y quien fue sepultado a las 3:00 de esta tarde en su natal Sogamoso.El mayor (r) Marco Binicio Pirajón y su hijo, el capitán Marco David Prajón Montezuma. Foto:Suministrada a EL TIEMPOSegún su relato, Marco David Pirajón Montezuma había estado como copiloto de helicóptero e iba en diciembre a hacer su especialización como piloto de Black Hawk, pero en la actualidad, en Ocaña comandaba el escuadrón motorizado de reacción inmediata, que era el que hacía los allanamientos, capturas y operaciones de último momento.“El mismo comandante de la Brigada 30 de Cúcuta, me felicitó y me aseguró que Pirajón era un excelente oficial, que era un berraco y mire lo irónico, precisamente por eso, por su valentía y arrojo me lo mataron”, señaló el mayor al reconstruir el hecho.“Tan pronto soltó la primera granada uno de los drones, la noche del viernes, el escuadrón motorizado que él comandaba entró en acción con sus 36 integrantes que se movían en 18 motos, y salieron del cantón hacia el lugar desde donde les indicaron que estaban controlando los drones, pero al parecer los motorizados que iban en la punta no estaban avanzando tan rápido como él quería, por lo que le pidió a su conductor adelantarlos y cuando iban llegando al lugar indicado, en el área rural, cerca de una universidad, los emboscaron. A su conductor y a él, fue a los que primero impactaron”.El capitán Marco David Pirajón Montezuma. Foto:Suministrada a EL TIEMPOEntre los detalles de su vida privada y la de su hijo, el capitán Pirajón, al que sepultaron esta tarde, el mayor Marco Binicio reveló unas extrañas coincidencias como por ejemplo que Marco David fue engendrado en Ocaña, municipio al que llegó trasladado con su esposa Ruth Montezuma —el mismo municipio en el que este viernes fue asesinado—, justamente hace 34 años, cuando él ascendía al mismo grado que hoy tenía su hijo, el de capitán y coincidencialmente en el mismo batallón, el Santander, al que ahora pertenecía el joven oficial.Recuerda cómo, cuando era comandante en un batallón de Tunja, cuidaba el oleoducto Caño Limón Coveñas, por lo que tenía 120 horas de helicóptero mensuales, y que cada que podía llevaba a David, quien tenía ocho años, en la aeronave y que, desde entonces, cada que lo veía posible, le permitía estar junto a la tropa.Claro, él como comandante sabía a dónde podía llevar a su hijo, porque realmente fueron muy pocos los días o meses en los que no arriesgó su vida, durante los 20 años que estuvo activo, pero que milagrosamente, y a diferencia de su hijo, está hoy para contarlo.Fue del arma de infantería. Su primera unidad fue el Batallón Serviez y su operación estaba en el Guaviare. Comandó militares en San José del Guaviare, en El Retorno, La Libertad, Calamar, Puerto Concordia, Mapiripán, Montería, Caucasia, Tarazá, en Nariño, en Putumayo, en Cauca, Vichada y Norte de Santander. Por allá en 1991 llegó a Ocaña, de donde salió para el sur del Cesar y luego al sur de Bolívar, de donde pasó al Magdalena Medio y de ahí a Tunja, que en ese momento estaba agregado a Arauca y tenía que responder por la seguridad, entre otros municipios, de Cubará.El capitán Marco David Pirajón Montezuma Foto:Suministrada a EL TIEMPO“La verdad es que yo fui un tropero, un soldado de combate, nunca supe lo que era estar en una oficina dando órdenes y por eso siempre trabajé en medio del peligro, en una época incluso más difícil que la que hoy se vive, y una y otra vez le hablaba a David de lo difícil que era nuestra profesión. Haciendo un repaso de mi trasegar por el Ejército, tengo que decir que me mataron a varios compañeros, que tuve que ver morir a soldados, a suboficiales e incluso a oficiales, en medio de esta absurda guerra. La verdad es que estoy vivo de milagro, pero lastimosamente mi hijo no lo logró”, señaló con sus ojos empañados el mayor Marco Binicio Pirajón.Recuerda que su diploma de grado como subteniente del Ejército se lo entregó el entonces presidente de la República Belisario Betancourt, agradeciéndole y felicitándolo por su entrega a la Patria y que este domingo, irónicamente volvió a hablar con un presidente, con Abelardo De La Espriella, cuando recibieron junto a su esposa su llamada para darles las condolencias por el asesinato de su hijo.“Nos duele a nosotros en el gobierno y la fuerza pública y les aseguro que esto no se va a quedar impune: “Su hijo fue un héroe y tienen que sentirse muy orgullosos de él”, fue el mensaje del presidente Abelardo De La Espriella al mayor y su esposa Ruth Montezuma.Aseguró el oficial en uso de buen retiro, que, de no haber sido por un problema con el entonces alcalde de San Alberto, Sur del Cesar, que lo llevó a una investigación interna, él hubiera seguido mucho tiempo más en la fuerza, que irónicamente, aunque fue absuelto y salió limpio en el pulso con el mandatario, ese episodio pesó a la hora de llamarlo a calificar servicios tiempo después.Pero a pesar de haber salido, de manera injusta del Ejército y ahora del asesinato de su hijo, su amor por la institución militar sigue intacto, se sigue sintiendo orgulloso de la Fuerzas militares y asegura que si pudiera volver a escoger una profesión sería la de soldado y que, si su hijo le volviera a pedir ayuda para ser oficial como él, lo volvería a apoyar.En el aeropuerto de Sogamoso fue entregado a sus familiares Foto:Ejército NacionalEl capitán PirajónEl capitán Marco David Pirajón Montezuma y los soldados profesionales Joel Alberto Jiménez Jaramillo y Jhon Carlos Marrugo Manjarrez, fueron los militares asesinados tras el ataque con drones cargados de explosivos contra el Cantón Militar Trapiche, en el municipio de Ocaña, Norte de Santander.El oficial completaba 12 años de servicio, desde su grado como subteniente en la la Escuela Militar de Cadetes ‘General José María Córdova’ – ESMIC en Bogotá. Pirajón, había nacido en Sogamoso, pero se crio entre esa ciudad boyacense y el vecino municipio de Tópaga, la tierra de su familia paterna en la que hay varios militares pensionados como el mayor Marco Binicio Pirajón Moreno, su padre, y quien durante más de 20 años vistió también el camuflado.En sus perfiles de Instagram y Facebook posteaba fotografías y videos, muchos con el camuflado o en actividades y acciones de la milicia, pero también cantando y el la cabina de los helicópteros, otras de sus pasiones.Por sus labores, desde que salió con el grado de subteniente de la Escuela Militar de Cadetes ‘General José María Córdova’ – ESMIC, el capitán Pirajón, estuvo en Tolemaida, en el Medio Atrato, en Medellín, en el Chocó, en Quibdó y desde hace ya varios meses prestaba sus servicios en Norte de Santander.Así fue el ataque al Cantón Militar TrapicheCerca de las 7:00 de la noche de este 4 de septiembre, el cantón militar El Trapiche, fue objeto de un ataque con aeronaves no tripuladas acondicionadas con dispositivos explosivos.Según el Ejército Nacional, los artefactos impactaron dentro de la unidad militar, en una acción que puso en riesgo la vida y la integridad de los integrantes de la Fuerza Pública.El ataque generó el despliegue de tareas de seguridad alrededor de la unidad. En esa reacción, un pelotón de soldados motorizados que Pirajón comandaba, salió del cantón militar con el propósito de asegurar el perímetro y verificar la posible presencia de amenazas contra las instalaciones y el personal.Los tres militares fallecidos pertenecían al batallón Santander, que tiene área de operaciones o jurisdicción en los municipios de Ocaña, La Playa de Belén, Ábrego, Hacarí, en Norte de Santander y González, en el sur del Cesar.Fueron emboscados, por lo que el Ejército Nacional calificó el ataque como una grave infracción a las normas del Derecho Internacional Humanitario y señaló que el empleo de estos medios y métodos de guerra ilícitos pone en riesgo la vida y la integridad de los miembros de la Fuerza Pública.LE PUEDE INTERESAR:inversión privada para avanzar en su reconstrucción Foto:Harvey Yecid Medina AlfonsoEspecial para EL TIEMPOTunja Sigue toda la información de Colombia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.