Lima (EFE).- El despliegue de militares en el exterior de tres de las cinco cárceles declaradas en emergencia en Perú – entre otras cosas- por hacinamiento es la primera de las medidas emprendidas por el Gobierno de la presidenta Keiko Fujimori para reformar el sistema penitenciario, señalado como una de las causas del auge de la criminalidad en el país andino.
Con más de 100.000 presos en un total de 69 cárceles que apenas tienen capacidad en conjunto para 40.000 reos, el Ejecutivo considera que los líderes de las bandas criminales siguen dirigiendo sus organizaciones desde la prisión y mantienen su esquema de extorsiones a negocios y empresas bajo amenazas de muerte en caso de que no paguen los cupos exigidos.
Las cárceles que entraron en la medida
Entre las dos cárceles declaradas en emergencia hay dos en la capital Lima: Ancón I y Miguel Castro Castro, una de las de mayor hacinamiento del país, donde los militares comenzaron a custodiar su perímetro desde el domingo y se mantenían en sus posiciones este lunes, según pudo comprobar EFE.
Integrantes del Ejercito custodian en el Establecimiento Penitenciario Miguel Castro Castro, en Lima (Perú). EFE/ Paolo Aguilar









