Del aeropuerto al centro de la ciudad, Santander se ha llenado de p�sters de Goya y de �Hola, Frida! para dar la bienvenida al esperado centro de arte frente a la bah�a, en el hist�rico edificio Pereda. La que fuera sede del Banco de Santander, inaugurada en 1923, se transforma en un puente urbano que hace de transici�n entre el Cant�brico y la ciudad con obras maestras de Vel�zquez, El Greco, Leonora Carrington o, como gran reclamo internacional, Frida Kahlo. Tras una compleja reforma arquitect�nica a cargo del premio Pritzker David Chipperfield, que literalmente vaci� el interior del edificio, Faro abre sus puertas casi como un evento de Estado presidido por el Rey Felipe, las principales autoridades de Cantabria y la presidenta del Banco Santander, Ana Bot�n."Este era un edificio lleno de puertas dobles, despachos solemnes y muchas cerraduras que le daban un aire de misterio. Ha sido testigo de la historia de la ciudad y del banco. Hasta ahora era un lugar cerrado para la mayor�a de las personas pero a partir de hoy abre sus puertas a todos", ha destacado Ana Bot�n en la inauguraci�n de Faro, en un discurso entre lo personal y lo corporativo.Desde fuera, poco ha cambiado el edificio Pereda: la majestuosa fachada de aires neocl�sicos, con su puente que une dos edificios creando la ilusi�n de que son solo uno, sigue dominando el frente mar�timo. "La estructura de espacios era bastante compleja, con un hueco en el medio. Sin embargo, el arco es un potente gesto urbano que conecta el edificio y su entorno, con la calle atraves�ndolo para crear una relaci�n extraordinaria entre la arquitectura y la ciudad", ha se�alado Chipperfield sobre su primer museo en Espa�a, pa�s al que se siente muy vinculado: desde hace lustros tiene una residencia en el peque�o pueblo marinero de Corrubedo, en Galicia.Fachada de Faro Santander en el hist�rico edificio Pereda.BEL�N DE BENITOAunque muchos santanderinos no est�n muy contentos con el corte de tr�fico al transporte p�blico bajo el puente -el juzgado orden� la semana pasada su reapertura provisional-, la entrada oficial de Faro se sit�a bajo ese mismo arco. Al cruzarla, el gesto art�stico de Chipperfield se materializa en una gran escalera helicoidal de un hormig�n pulido tan suave que ni siquiera parece cemento. Es la �nica concesi�n gal�ctica, el resto del museo se extiende discreto e �ntimo, con una sobria contenci�n que juega con el efecto de la madera y el blanco de las paredes para potenciar las obras."Faro celebra la transformaci�n de una ciudad que ha alcanzado una densidad cultural que la posiciona como uno de los polos m�s din�micos del norte de Espa�a", destaca su director Daniel Vega, antiguo responsable de exposiciones del Guggenheim. Si Bilbao tuvo su efecto Guggenheim a finales de los 90, Santander se consolida como una nueva referencia art�stica en la cornisa cant�brica con el museo, primo hermano del Centro Bot�n, que hace casi una d�cada sacudi� la ciudad con su radical apuesta por la contemporaneidad, cristalizada en un futurista edificio-icono, un poco OVNI, dise�ado por otro Pritzker, el italiano Renzo Piano. Casi sobre el mar, el Centro Bot�n fue voluntad expresa de Emilio Bot�n, que supervis� el inicio de las obras pero falleci� antes de verlo terminado y, hoy, es su hijo Javier quien preside la Fundaci�n Bot�n.La escalera helicoidal que Chipperfield ha proyectado en el vest�bulo.BEL�N DE BENITOJusto delante, apenas a 200 metros, Faro depende de la Fundaci�n Santander. Como diferencia la propia arquitectura de cada museo, uno se dedica a la hipermodernidad y el otro adopta un enfoque m�s hist�rico en di�logo con el presente. "Es digno de un museo de Bellas Artes", compara Vega. Esa esencia de Bellas Artes queda plasmada en el di�fano puente acristalado, en el coraz�n del edificio, en el que se despliegan cuatro esculturas de bronce de Juan Mu�oz, Converstaion Piece, realizadas el mismo a�o de su prematura muerte, en 2001. A un lado, el mar; al otro, el casco hist�rico de Santander; y, en medio, la conversaci�n art�stica: y todo se percibe desde la calle.Tras el puente, en el ala este, se abre el inmenso Cubo, dedicado al arte digital, realidad virtual y nuevas experiencias inmersivas. Como pieza piloto, se proyecta una obra sobre la propia rehabilitaci�n del edificio y la historia del banco.En su a�o inaugural, Faro espera atraer a 200.000 visitantes en una ciudad de 176.000 habitantes. Y se estrena con tres exposiciones (y un notable protagonismo femenino): M�xico moderno, El surrealismo sintom�tico: Leonora Carrington y Obras maestras de la Colecci�n Santander.Una visitante frente al autorretrato 'Frida con monos'.BEL�N DE BENITOAunque se titule M�xico moderno, la protagonista absoluta es Frida Kahlo, que eclipsa al resto de sus contempor�neos (incluido a su amado Diego Rivera) y de la que se pueden ver dos ic�nicos autorretratos: una Frida salvaje rodeada de monos versus una Frida folkl�rica con vestido tradicional y una imagen de Diego en la frente. Con una museograf�a cl�sica, la exposici�n despliega casi un centenar de piezas de la magn�fica colecci�n Gelman, reunida por los mecenas Jacques y Natasha Gelman: �l fue productor de varias pel�culas de Cantinflas (se muestra un retrato del actor a cargo de Rufino Tamayo), a ella la pintaron los grandes pintores de la �poca. Esta es la primera gran presentaci�n de la colecci�n en Espa�a, que la Fundaci�n Santander gestionar� durante los pr�ximos a�os con otras exposiciones en Europa, lo que ha creado una notoria pol�mica al otro lado del charco por la salida de "monumentos art�sticos nacionales" mexicanos al extranjero.De Frida a Leonora, la visita a Faro es siempre en vertical. Una planta por encima, Carrington reina desde la locura con las obras, dibujos y cuadernos que cre� durante su hospitalizaci�n en el sanatorio del doctor Luis Morales, en la Santander de 1940, donde estar�a ingresada cuatro meses. All� lleg� tras huir de la Francia ocupada por los nazis, que hab�an internado en un campo de concentraci�n a su pareja, el artista Max Ernst. La exposici�n, una coproducci�n con el Freud Museum de Londres, tiene el morbo de presentar un peque�o lienzo in�dito que ha permanecido oculto durante d�cadas: Villa Pilar. El equipo de investigaci�n del museo, a trav�s de la familia del doctor Morales, lo localiz� en un trastero en Chicago. En �l, sobre un fondo on�rico de volcanes, Carrington pint� un caballo, una hiena, un pavo real y un perro blanco, su v�a de escape m�stica. Por primera vez se expone cual d�ptico junto a otro �leo mucho m�s conocido, Down Below, que representa a los residentes de la cl�nica cual criaturas h�bridas, medio animales.'Villa Pilar' (1940), el lienzo in�dito de Leonora Carrington.FUNDACI�N SANTANDERLa �ltima planta expositiva se reserva en su totalidad a la Colecci�n Santander, de la que se mostrar� una selecci�n -que ir� variando- de sus 1.200 obras. De momento, abre a medias: hasta el 17 de septiembre solo se podr� ver la mitad, ya que se ha dedicado el ala oeste al acto inaugural y corporativo con las autoridades y la Casa Real. El p�blico que aproveche los 10 d�as de puertas abiertas se perder� a Goya, Sorolla, Gordillo, Barcel�... Pero s� podr� ver la impresionante Anunciaci�n del Greco de tres metros o su Cristo agonizante con Toledo al fondo.En el vest�bulo, antes de franquear las salas, como ep�logo a la colecci�n y declaraci�n de intenciones museogr�fica se enfrentan cuatro obras absolutamente dispares: un magno Rubens, un T�pies, un lienzo-objeto de la artista contempor�nea �ngela de la Cruz y un lienzo de Mar�a Blanchard, la ultim�sima adquisici�n de la Fundaci�n. Esa ser� la t�nica de la muestra: los saltos en el tiempo, a veces abismales, pero con una sucesi�n de grandes nombres. Se empieza con una pared estilo El Prado con Tiziano, Alonso Cano, Vel�zquez y Rivera. Despu�s, se despliegan en cierta tensi�n los paisajes de Canaletto frente a un bosque de Rusi�ol o una abstracci�n de Soledad Sevilla.Las salas que albergan la colecci�n de arte moderno de la Fundaci�n Santander.BEL�N DE BENITOA�n m�s arriba, Faro se corona con una espectacular terraza-jard�n y un exclusivo restaurante a cargo del chef Nacho del Corral. Con vistas de 360 grados ser� un sugerente mirador a la bah�a y a la ciudad. Desde aqu� se observa con nitidez el tri�ngulo entre Faro, el Centro Bot�n y la futura Colecci�n Lafuente, que ocupar� el cercano edificio del Banco de Espa�a. Si no hay m�s retrasos en el calendario, en 2027 abrir� el primer centro adscrito al Reina Sof�a fuera de Madrid. Centrado en la contracultura y el pop, el Archivo Lafuente -con m�s de 160.000 documentos y obras- fue adquirido en 2022 por 29,7 millones y supondr� otro punto de inflexi�n en Santander, que tambi�n quiere imponerse como una de las capitales del arte en Espa�a.