La sensación aquí es que no estamos ante la inauguración de un museo más, sino que la apertura de Faro Santander, la antigua sede del Banco de Santander hoy habitada por Tiziano, Velázquez, Rubens, Tàpies, Cristina Iglesias, Frida Khalo o Leonora Carrington, no es solo la culminación de uno de los proyectos más ambiciosos de los últimos años, sino el punto de partida de una transformación que convertirá la capital cántabra en uno de los polos culturales más vibrantes y singulares de España. “Nosotros somos parte de lo que está punto de llegar, abrimos la puerta a todo lo que viene detrás”, apunta su director, Daniel Vega, que este lunes, tras el acto inaugural, fue el encargado de conducir al rey Felipe VI a través de los diferentes espacios del edificio rehabilitado por el arquitecto y premio Pritzker David Chipperfield: 10.000 metros cuadrados de centro cultural con vistas a la bahía y al Centro Botín de Renzo Piano, que desde 2017 marca el nuevo rumbo de una ciudad que está fiando su futuro al arte.Mientras el Centro Botín fue un proyecto familiar, nacido del empeño de Emilio Botín, Faro Santander depende de la fundación bancaria y tiene como principal impulsora a Ana Botín. El primero apuesta de forma radical por el arte contemporáneo, el segundo tiene más que ver con un museo de bellas artes, donde, entre otras, se expondrá de forma permanente la Colección Banco de Santander que hasta ahora permanecía semioculta en la ciudad bancaria de Boadilla del Monte. “De ninguna manera venimos a competir”, ataja Vega, que con anterioridad fue director de Exposiciones y Conservación Museo Guggenheim Bilbao. ”Venimos para aportar, para complementar, para intentar traer cosas que pensamos que en este momento no existen, para imbricarnos en lo que ya hay”.Vestíbulo del nuevo Faro Santander con una escalera helicoidal que da acceso a los espacios superiores Juan BarajaEsa es la clave de lo que llama “modelo Santander”, que no tiene nada que ver con el de ciudades como Málaga, basado en franquicias de grandes museos, sino que todo lo que ya hay y que se está impulsando es muy “genuino, son proyectos nacidos aquí, vinculados con lo local y muy diferentes entre si”. Pero como todas la revoluciones culturales, esta tampoco ha surgido de la noche a la mañana. Desde hace años la Autoridad Portuaria habilitó diferentes espacios para el arte (el Centro de Arte Cabo Mayor, la Nave Sotoliva, el Palacete del Embarcadero...) que han sido centro de ebullición, pero es “lo que viene detrás” lo que acabará dando a la ciudad un carácter único. El empresario y coleccionista José María Lafuente inauguró el pasado mes de mayo Cultura Material, un espacio de más de 600 metros donde tiene previsto organizar exposiciones a partir de la parte de la colección que no vendió al Museo Reina Sofía (la gran colección FoodCultura del artista Antoni Miralda, el estudio de Ceseepe o los juguetes de Juan Bordes, con cuyos fondos ha organizado su exposición actual ...). El centro alberga también la biblioteca de más de 40.000 ejemplares. El Archivo Lafuente propiamente dicho, ya como parte del Museo Reina Sofía, abrirá su pertas (aún sin fecha) en el antiguo Banco de España. Y, al otro lado de la Bahía, en Puertochico, al año que viene se inaugurará el nuevo Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria (MUPAC), que conserva piezas clave de las cuevas de Altamira.En el acto inaugural, al que además del Rey ha asistido el Ministro (Ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, la presidenta e Cantabria, María José Sáenz de Buruaga y la alcaldesa de la ciudad, Gema Igual, Chipperfield se ha referido al proyecto como “un ejemplo de cómo el sector privado puede realizar importantes contribuciones al bien común”. “Durante generaciones -señaló- este edificio fue conocido como banco y, en gran medida, la ciudad lo percibía desde fuera. Hoy, se ha reinventado como un espacio de cultura, encuentro y acceso público. Al abrir el edificio y hacerlo más accesible, Banco Santander realiza un valioso gesto: un gesto de responsabilidad hacia la ciudad, sus habitantes y los ciudadanos”, ha valorado el arquitecto, responsable entre otros de la restauración de la Neues Museum de Berlín o de museos de nueva planta como el Jumex de México. También la alcaldesa ha tenido gestos de agradecimiento para Ana Botín, reconociendo que se trata de “la mayor inversión privada de la historia de la ciudad”.Imagen de la azotea con el restaurante Lumen y vistas a la bahía Juan BarajaLa expectación que despierta Faro Santander es grande (confía poder atraer unos 200.000 visitantes) pero eso no lo libera de las polémicas ciudadanas tras cinco años de obras. La última a cuenta de la peatonalización del tramo de calle que pasa bajo el arco acristalado, el “corazón” del proyecto del Chipperfield, donde hoy se asoman tres figuras de Juan Muñoz (Conversation Piece I) y sirve de nexo de unión de la fachada de un edificio de dos piezas construidas en momentos diferentes que en su día fue hotel, club de regatas y desde 1923 sede del Banco de Santander. Una denuncia de los vecinos, contrariados por el cambio de recorrido de una línea de autobús ha llevado a los tribunales un caso que recuerda a la protagonizada por los ciclistas holandeses, que consiguieron mantener su derecho de paso por el túnel o pasaje central del Rijksmuseum en Ámsterdam.Imagen del arco acristalado que conecta la bahía con la ciudadBELEN DE BENITOEs a través de este pasaje por donde se accede a un vestíbulo presidido por un magnífica escalera helicoidal (“la firma Chipperfield”, señala Ana Botella, la directora de Programas) desde la que se accede a las cinco plantas, con 3.000 metros cuadrados dedicados a exposiciones. En esta primera etapa las protagonistas son dos mujeres, Leonora Carrington y Frida Khalo. De la primera se muestra El surrealismo sintomático, que hasta el pasado mes de agosto estuvo en el Museo Freud de Londres y se centra en el paso de la artista por el sanatorio psiquiátrico del doctor Morales en Santander en 1940, después de ser violada en Madrid por una manada de requetés. Una estancia en la que fue sometida a fuertes sesiones de electroshock que la anulaban, pese a lo cual logró refugiarse en la escritura (el relato autobiográfico Memorias de abajo) y la pintura, con obras como Down Below y Villa Pilar, esta última un regalo a su terapeuta que por primera vez se puede contemplar en España.'Villa Pilar', obra de Leonora Carrington realizada durante su estancia en el sanatorio de Santander, nunca hasta mostrada en EspañaCortesía Foro SantanderNo sin controversias, la presencia de Frida Kahlo, con nada menos que quince obras, entre ellas Autorretrato con monos o Autorretrato con cama, en el que se muestra fumando junto a una muñeca, se enmarca dentro del acuerdo a largo plazo alcanzado por la Fundación Banco de Santander para gestionar la colección Gelman, que incluye también obras de Diego Rivera, Maria Izquierdo, Rufino Tamayo o José Clemente Orozco, además de un importante fondo fotográfico. De acuerdo con la legislación mexicana, las obras tendrán que regresar en 2028 (tienen permiso de exportación temporal por dos años) pero una vez pasado ese periodo podrán regresar a Santander o salir hacia otros puntos de Europa, según colección de arte, es María Beguiristain, directora de arte y exposiciones de Fundación Banco Santander.'Diego en mi pensamiento', de Frida Kahlo Cortesía Faro SantanderBeguiristai es también la encargada de la desconocida colección que posee el propio banco, hecha de la suma de diferentes colecciones y que, aunque seguirá teniendo presencia en Boadilla, ahora se muestra aquí en una propuesta temática de María Dolores Jiménez Blanco que hasta el día 17 no podrá verse al completo ya que parte de las salas donde se ubicarán las obras de Picasso o Goya han tenido que quedar vacías para acoger el acto inaugural. El rey Felipe VI durante el recorrido por la Colección del Banco Santander tras el acto inaugural EFE/ Román G. AguileraEl centro, que se autodefine de arte, cultura y tecnología, incluye un auditorio, una sala Cubo donde se presentan tres experiencias inmersivas por la historia del Banco de Santander y la propia ciudad, desarrolladas por Zanskar, Layers of Reality e Intervento, y en las plantas superiores una cafetería, un restaurante y terrazas con vistas a la bahía. El espacio Cubo acoge experiencias inmersivas sobre la historia del banco y de la propia ciudad BELEN DE BENITOLlamita, un espacio reservado para los juegos infantiles BELEN DE BENITOEstos espacios no solo sirven de apoyo al museo, sino que también invitan a la gente a utilizar el edificio durante todo el día, al igual que un exquisito espacio dedicado a los niños, Llamita, porque, afirma Botella, “el arte parte del juego y este espacio está pensado para encender la llama. Las instituciones han de fomentar el juego, es el principio de todo”.