NoticiaEn el sector de Andalucía fueron retiradas 110 toneladas de desechos y se sembraron 2.660 plantas para devolverle este espacio a la comunidad.En el sector de Andalucía fueron recuperados 4.500 metros cuadrados de la ronda del río Fucha, un espacio que permaneció deteriorado durante más de diez años. Foto: Secretaría de Seguridad.SUBEDITORA DE BOGOTÁ 07.09.2026 08:09 Actualizado: 07.09.2026 08:09
Durante más de diez años, un tramo de la ronda del río Fucha, en el sector de Andalucía, permaneció marcado por el abandono. Toneladas de residuos acumulados, cambuches, consumo de sustancias psicoactivas, falta de iluminación y actividades delictivas terminaron convirtiendo el lugar en un punto que residentes y comerciantes evitaban atravesar.La situación comenzó a tomar otro rumbo en 2024, cuando habitantes y comerciantes alertaron sobre las condiciones que enfrentaban en la zona. Entre las situaciones denunciadas aparecieron casos de extorsión y el temor que sentían quienes debían movilizarse por este punto.Yina Penagos, de la Dirección de Seguridad y líder de la transformación, explicó que las alertas de la comunidad dieron paso a mesas de trabajo y a la recopilación de información para orientar las acciones que posteriormente se desarrollarían en el sector.El problema, sin embargo, iba mucho más allá de las situaciones de seguridad. El deterioro físico había alcanzado tales dimensiones que transitar por el lugar se había convertido en una experiencia intimidante para muchos ciudadanos.“En un lugar que tenía toneladas de residuos, toneladas. Eran tan altos que los humanos, la estatura, quedábamos bajos”, recordó Penagos al describir las condiciones que encontraron antes de la intervención.Retiraron 110 toneladas de residuos que se habían acumulado durante años en este tramo de la ronda. Foto:Secretaría de Seguridad.A la acumulación de basura se sumaban los cambuches, el consumo de sustancias psicoactivas y la falta de alumbrado público. Esa combinación terminó alejando a quienes antes podían utilizar la ronda como espacio de tránsito.“Eso generaba una sensación de inseguridad al transitar, también la falta de alumbrado público, entonces eso hacía que la gente tomara unas rutas mucho más largas y no se apropiaran de esos espacios”, señaló Penagos.La recuperación implicó una intervención de grandes dimensiones. Según su relato, durante una de las jornadas llegaron en horas de la noche retroexcavadoras, volquetas, uniformados de la Policía Nacional, gestores y equipos de distintas entidades para comenzar a transformar el punto.El balance de los trabajos da cuenta de la magnitud del deterioro que se había acumulado durante años: fueron recuperados 4.500 metros cuadrados y retiradas 110 toneladas de residuos.La intervención no terminó con la limpieza del terreno. Una vez despejado el espacio, comenzó un proceso para recuperar su capa vegetal. Allí fueron sembradas 2.660 plantas y se vinculó a los habitantes del sector con el propósito de que participaran en el cuidado y apropiación de la ronda.Con el paso del tiempo, el cambio comenzó a hacerse visible. Los ciudadanos empezaron nuevamente a caminar por el lugar, cuidar las plantas y utilizar el espacio para desarrollar actividades comunitarias.Las acciones físicas estuvieron acompañadas por medidas de seguridad y convivencia. De acuerdo con la información suministrada, en los puntos intervenidos se ha presentado una reducción de la actividad delictiva, especialmente de situaciones relacionadas con extorsión y hurto, así como una disminución de las llamadas asociadas a problemas de seguridad.Uno de los retos ahora es impedir que las condiciones que durante años dominaron el sector vuelvan a repetirse. La apuesta, según Penagos, no pasa únicamente por intervenir físicamente el espacio, sino por mantener activa la presencia de la comunidad.“Es cerrarle el espacio a la criminalidad. No es cerrarlo con bardas, con rejas, sino es a través de un tejido social”, afirmó.Así, un tramo de la ronda del río Fucha que durante más de una década estuvo ocupado por residuos, cambuches y condiciones que generaban temor comenzó a recuperar otra dinámica. En el mismo lugar donde la comunidad evitaba caminar ahora hay vegetación, recorridos ciudadanos y actividades comunitarias que buscan mantener vivo el espacio recuperado.CAROL MALAVERSUBEDITORA BOGOTÁEscríbanos a carmal@eltiempo.com Lea también: Sigue toda la información de Bogotá en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.







