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Ya se sabe que todo es posible en Granada, y acaba de constatarse algo que también ocurrió ahí: se practicó el canibalismo «de forma recurrente» durante el Neolítico. También, por extensión, en el resto de Europa. Pero el estudio que ahora ha salido a la luz se centra en Granada.

Lo han llevado a cabo especialistas del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en las cuevas de Malalmuerzo (ubicada en el término municipal de Moclín), Carigüela (también llamada Carihuela, en Píñar) y Majolicas (Alfacar) y revela que el canibalismo ibérico durante el Neolítico «no fue una práctica uniforme ni se produjo en un solo momento, sino que se trató de episodios recurrentes pero separados en el tiempo, asociados a diferentes contextos sociales y motivaciones».

Un equipo internacional ha revisado cerca de un millar de huesos de estos conjuntos mediante datación por radiocarbono y nuevas técnicas de análisis tafonómico, que es el estudio de todos los procesos que afectan a los restos óseos desde la muerte hasta su hallazgo. Los resultados han permitido reconstruir «con una precisión inédita» cuándo y cómo se produjeron estos episodios.

Los restos óseos han sido examinados al microscopio para detectar marcas de corte, fracturas, golpes y señales de dientes, y distinguir entre roturas producidas en hueso fresco y las ocurridas tiempo después de la muerte. Además, se ha recurrido a distintas técnicas para distinguir si estas roturas fueron accidentales o producidas por la acción humana. También ha estimado la edad de los individuos encontrados, a partir de las piezas dentales y el grado de desarrollo esquelético, y realizado dataciones directas por radiocarbono.