0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialHasta 2006, en la Catedral de Tarragona lucía una de las colecciones de tapices más relevantes de la península. Medio centenar de piezas tejidas en Bruselas entre los siglos XV y XVII que cubrían las columnas de la nave principal y que formaban parte del paisaje catedralicio desde tiempos inmemoriales. Hace veinte años, al comenzar las obras de restauración integral de la seo, los tapices fueron retirados. Y durante veinte años se guardaron enrollados en uno de los pisos de los canónigos. Este otoño, tras una primera inspección y evaluación de las piezas, los tapices se someterán a una limpieza mecánica y se envolverán con tejidos neutros a la espera de poder mostrarlos en el futuro gran Museu Diocesà, cuyo proyecto está en marcha.“Los tapices se retiraron porque comenzaban las obras y además, tal y como estaban puestos era muy fácil que la gente los tocara... no se podía garantizar su integridad”, explica Andreu Muñoz, director del Museu Diocesà. Se retiraron con la idea de volverlos a exhibir al poco tiempo en el nuevo Museu, pero la crisis de 2008 hizo saltar por los aires el calendario del Plan Director y el Museu no se construyó. Y durante veinte años los tapices han estado guardados.Detalle de algunas de las piezas enrolladas en el almacénALBA MARINEDurante un tiempo se cuestionó incluso su estado de conservación y la posibilidad que se estuvieran deteriorando. Sin embargo, la conservadora del Museu Diocesà, Miriam Ramon, se muestra rotunda: “Su estado es óptimo”, asegura. Pudieron desplegarlos todos y hacer una primera limpieza cuando los tapices fueron trasladadas del piso de los canónigos al nuevo espacio de Reservas del museo, totalmente acondicionada.Por su valor, destacan la serie de los Proverbios, la de Sansón y la de Cirio el GrandeIgualmente, en otoño comenzarán los trabajos de conservación preventiva de la colección. Se limpiarán y fotografiarán cada uno de los tapices, se renovarán las etiquetas de identificación y se guardarán en las mejores condiciones posibles hasta que puedan exhibirse. En ello se invertirán 20.000 euros, aportados por el Departement de Cultura de la Generalitat (12.395 euros) y el resto de fondos propios.Las piezas son de gran tamaño, la mayoría de unos cuatro metros por seis, y la colección se formó a partir de donaciones. “En el siglo XVI Tarragona tenía un importante peso eclesial y de poder, fue un foco inicial del renacimiento”, explica Muñoz. Los tapices jugaban un destacado papel en la vida litúrgica y se colgaban de los muros y pilares del templo en determinadas celebraciones, por ejemplo por la Pascua de Resurrección, Santa Tecla o Navidad.Hasta el 2006 los tapices decoraban la nave principal de la seoVICENÇ LLURBA/ ARCHIVODe entre las piezas, destaca el tapiz de Las potestades o de La buena vida, tejido en la segunda mitad del siglo XV en los talleres de Arras, de grandes dimensiones; dos tapices de la historia de José (Bruselas, siglo XV); los cuatro tapices denominados “De verduras” (Países Bajos, siglo XVI), más los tres de la serie de David, los ocho de la serie de Tobías y los cinco de la serie de Sansón... todos ellos realizados en Bruselas en el siglo XVI. En 1682 el canónigo Diego Girón de Rebolledo hizo donación en su testamento de tres colecciones más: los ocho tapices de la serie de Ciro el Grande, los diez de la serie de los Proverbios y los ocho de la serie de Mujeres Célebres, tejidos todo en Bruselas en el siglo XVII, algunos basados en cartones de Jacob Jordaens.El almacén de los tesoros del futuro museoLa colección de tapices ocupa ahora una de las salas de reservas del futuro Museu Diocesà de Tarragona (MDT). Junto con los tapices se custodian esculturas y pinturas, todas catalogadas y ordenadas. El espacio está totalmente acondicionado, con control de temperatura, humedad y dispone de las condiciones de seguridad necesarias. Se han habilitado también otros espacios para conservar los libros de coro, el textil, la orfebrería y objetos de bronce así como el patrimonio lapidario y el material arqueológico. El proyecto para habilitar estos espacios de reservas, inaugurados el pasado enero, supuso una inversión de 400.000 euros que asumió el Arzobispado de Tarragona (en un 55%) y el Departament de Cultura de la Generalitat (45%) .La intervención supone una inversión de 20.000 euros a cargo del Departament de Cultura y el MuseuEl objetivo es poder mostrar la colección al completo en el futuro gran Museo Diocesano, incluido en el proyecto Acrópolis de Tarragona. Andreu Muñoz trabaja para que sea una realidad en 2031, cuando se cumplirán 700 años de la consagración de la Catedral de Tarragona .