“Sin su ayuda, yo no estaría estudiando”, cuenta Juan José Casado, estudiante de tercer semestre de Medicina en la Universidad de Cartagena. Tras intentar sin éxito superar el examen Saber 11, Casado siguió durante meses, cada tarde y por Facebook, las clases gratuitas que Joshue Castellanos (Bogotá, 29 años) ofrece en vivo por su plataforma Preicfes.App y su canal “Mentor Becario”. La segunda vez que presentó la prueba no solo la superó, sino que pasó en tres universidades públicas. Como él, más de 300.000 estudiantes han recibido las clases virtuales de Castellanos desde que empezó a emitirlas, hace seis años. Joshue Castellanos creó ese espacio para que jóvenes de escasos recursos pudieran reforzar las cinco áreas troncales del currículo —matemáticas, humanidades, ciencias naturales y sociales y ética— y así mejorar su puntaje en las pruebas del ICFES. Pero su ecosistema educativo va más allá: por medio de la Fundación Alcanza una Beca, gestiona convenios con universidades y corporaciones que entregan apoyos para carreras técnicas, tecnológicas y profesionales. Desde 2022, ya suma más de 1.000 beneficiarios; solo este año ha entregado 300 y esperan cerrarlo con 700 más.Todo ese trabajo lo llevó, en 2025, a quedar entre los diez finalistas del Global Teacher Prize, considerado el Nobel de Educación. El reconocimiento se suma al doble premio internacional We Are Together, que recibió en Moscú en 2024 en las categorías de equidad de oportunidades y justicia social, y mejor proyecto del año. “Atravesamos por un muy buen momento”, dice el creador de la app. Este presente era impensable en los años en que la vida lo obligó a crecer de golpe. Cuando Castellanos tenía 12 años y cursaba séptimo grado, su madre tuvo que ser operada de urgencia y estuvo a punto de morir. La familia perdió la casa y él tuvo que vivir, durante meses, en la de un amigo. Poco después, mientras su madre seguía en recuperación, murió su padre. Más tarde, ya recuperada, su mamá se mudó de Montería a Bogotá para trabajar en el servicio doméstico y se llevó a su hermano menor. Joshue se quedó donde una tía mientras terminaba el colegio.Entonces empezó todo. En los fines de semana, y en cada vacación, vendía en los semáforos los chocolates que su mamá le había enseñado a preparar, “de 500, 800 o 1.000 pesos”, cuenta. Casi por accidente, su fama de bueno en matemáticas selló su destino: una tarde, cuando entrenaba en un gimnasio del barrio, el dueño le pidió que le diera clases a su hija, que estaba a punto de perder el año. Le ofreció pagarle por ello.La niña aprobó. “En diciembre el papá me llamó borracho para agradecerme”, recuerda Castellanos entre risas. Uno a uno, llegaron otros estudiantes; cobraba hasta 30.000 pesos al mes por alumno. Los fines de semana seguía con los chocolates y más tarde, cuando había la ocasión, trabajaba como mago en fiestas, bares y discotecas. Para ayudarse con sus estudios universitarios –como becario Ser Pilo Paga estudió Negocios Internacionales en la Uninorte— aprendió magia por sí solo en una página de internet. Para 2019, con un libro publicado (Supérate: la magia de un emprendedor (2017)) y años de conferencias motivacionales en colegios rurales, Castellanos visitó una escuela cerca de San Marcos, Sucre, llamada Caño Prieto: 20 estudiantes, un salón muy pequeño, un solo ventilador. “Profe, aquí no tenemos nada de eso”, le dijeron los estudiantes al final de la charla. Ni herramientas, ni plata con qué pagar. Ese día entendió que la motivación sola no alcanza en una zona donde, según cifras de la Uninorte, apenas tres de cada diez jóvenes logran acceder a la universidad. Meses después, una tarde, a mediados de 2019, se lo planteó a su primo Joshua Cortés Castellanos en un local junto al río, cerca del puente del Asilo, en Montería. Quería crear una plataforma virtual de entrenamiento para el Saber 11, pero no tenía cómo desarrollarla. Cortés sí sabía de sistemas. Empezaron a trabajar, en plena pandemia, con el apoyo económico de María Daniela Charry, que sigue vinculada al proyecto. Lanzaron Preicfes.App el 10 de octubre de 2020 y, en los primeros dos días, alcanzaron 10.000 usuarios.Desde entonces, el proyecto ha crecido sin pausa, de las tutorías gratuitas a los convenios de becas, que empezaron con 40 en Sucre en 2022, sin un peso de presupuesto, y se formalizaron a partir de 2023 bajo la Fundación. Después vinieron alianzas con secretarías de educación departamentales y, ahora, la creación de una universidad virtual que Castellanos espera lanzar en noviembre. También impulsó un programa piloto en India el año pasado, suspendido por falta de financiación, y piensa en llevar el modelo a Chile y España.Ese crecimiento no ha sido gratis. En 2024, el año que Castellanos describe como el más duro, acumulaba deudas de proyectos anteriores, dormía en la casa de una tía con apenas dos camisas y un par de zapatos, y seguía pagando de su bolsillo a los profesores del programa mientras su familia le insistía que buscara un trabajo formal. Ese mismo año se postuló, por segunda vez, al premio en Rusia, y ganó. “Desde ahí las cosas empezaron a mejorar”, dice.Castellanos aún no vive de su proyecto; tiene un contrato temporal en Bogotá mientras despega el modelo de sostenibilidad que están construyendo. Reconoce que ha sacrificado la estabilidad sentimental y económica: no tiene hijos, tiene novia a distancia, y sigue destinando buena parte de sus ingresos a pagar deudas viejas. Aun así, cuando le preguntan qué le diría al niño de 12 años que vendía chocolates en los semáforos, no lo duda: “Le diría que las cosas van a mejorar, que no son tan malas como él cree, que lo están formando para construir algo grande. Que se esfuerce, porque va a tener su recompensa, aunque en ese momento no lo entienda”.
Joshue Castellanos, de las calles de Córdoba a ser uno de los mejores profesores del mundo
Uno de los finalistas del Global Teacher Prize, el “Nobel de la Educación”, creó su modelo cuando vendía chocolates en los semáforos de Montería. Desde 2022 ha entregado más de 1.000 becas y, con tutorías virtuales, ha llegado a cerca de 300.000 estudiantes








