La Fórmula 1 todavía tiene relatos tan fantásticos como el de Pierre Gasly en Monza, donde este sábado se atrevió a desafiar a los peces gordos del campeonato para celebrar su primera pole position en el Mundial, en su décima temporada en el certamen y después de sufrir el menosprecio de Red Bull —le sustituyó por Alexander Albon y lo mandó a Toro Rosso, su segundo equipo—, primero, y su destierro, después. En su cuarto ejercicio en Alpine, el francés tira del carro de una escudería que se ha visto obligada a reinventarse después de la marcha del grupo Renault, que desapareció como proveedor de motores con vistas a este año, y después de casi medio siglo. La conexión entre Italia y Gasly es asombrosa si tenemos en cuenta que fue aquí, hace exactamente seis años, donde el corredor consiguió la única victoria que figura en su hoja de servicios; enfundado en el mono de Alpha Tauri y en un disparate de carrera, con accidentes (Charles Leclerc) y penalizaciones (Lewis Hamilton) que colocaron a un teórico secundario debajo de todos los focos. La historia se repitió en la cronometrada, por más que en esta ocasión el botín es absolutamente merecido, fruto de una estrategia que salió a pedir de boca para desquite del chico de Seine-Maritime, que llevaba dos días con un globo tremendo después de saber, este viernes, que la FIA le arrebató el podio conseguido en Mónaco, después de validar las reclamaciones de McLaren.La rabia de Gasly la soltó Flabio Briatore, el director de Alpine, que se atrevió incluso a cuestionar la imparcialidad de los jueces que instruyeron el caso: “El problema es que uno de los jueces está muy vinculado a McLaren, porque tenemos una foto suya dando un discurso para ellos, en 2018. Es muy injusto”, soltó el pintoresco ejecutivo italiano, que volvió a la F1 en 2024, de la mano de Luca de Meo, por aquel entonces CEO del Grupo Renault, que dejó su cargo un año después, dejando a Briatore al frente de la escudería.El latigazo de Gasly no fue un golpe de suerte. De entrada, porque el A526 dio un paso adelante con las mejoras que le aplicaron hace un par de semanas, en Zandvoort. A eso hay que añadirle dos elementos más, que, combinados, llevaron a la formación gala a firmar la primera pole de su historia. Por un lado, la configuración aerodinámica del bólido en Monza, el de menor carga aerodinámica de todo el calendario. Hasta ahora, todos equipos disponían de un paquete de piezas específico para el conocido como el Templo de la Velocidad. Sin embargo, la influencia del límite presupuestario en la planificación de la temporada ha hecho que la mayoría opte por diseñar unos alerones más polivalentes, para usar en varios escenarios. Pero ese no es el plan de Alpine, que puso en pista un coche sin apenas drag —resistencia al avance— que potenció el empuje del motor Mercedes que incorpora. Y junto a lo anterior, a Gasly también le catapultó el rebufo perfecto, al salir prácticamente el último del taller en su último intento de vuelta rápida, y ser aspirado por el tren de coches que circulaban por delante de él. Entre ellos, George Russell, que saldrá a su lado (15:00 horas, Dazn). Kimi Antonelli, el líder de la tabla general, arrancará el último después de recibir una penalización de 30 posiciones en parrilla al descorchar la quinta unidad de potencia. Carlos Sainz saldrá el 14º y Fernando Alonso, el 20º.“Después de nueve años, no disponer de una pole me llevaba a pensar en salir a la pista confiando en que iba a poder pasar. Fue una cronometrada perfecta, lo ejecutamos todo a la perfección y en ese último giro exprimí todo lo que tenía el coche dentro”, resumió Gasly, con la media sonrisa de alguien que, a su entender, acababa de hacer justicia.
La ‘vendetta’ de Pierre Gasly en el GP de Italia
El francés logra en Monza su primera ‘pole’ en la F1 el fin de semana en el que la FIA le arrebata el podio que firmó en Mónaco










