Por Carlos Meléndez PhD en Ciencia Política Actualizado el 06/09/2026, 06:00 a.m.Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.Ilustración: Composición GEC Antes de enviar ese mensaje por Whatsapp, abre su carpeta de columnas publicadas en los últimos 15 años. Algunos son posts de la era de los blogs, otros artículos que se colaron en el papel impreso de la prensa nacional. Recuerda también haber firmado algunos pronunciamientos, con nombres y apellidos completos (incluso con ese segundo nombre que tanto le incomoda), con DNI. Hace memoria de entrevistas en canales de cable, de furibundos posts en Facebook. Toda esa tinta derramada para, desde su modesta esquina, evitar que “la hija del dictador” le gane a Ollanta, a PPK, y a los sombreros. Pero dada la contundencia de los hechos, pasó de la asimilación de la derrota electoral a la búsqueda de chamba. Así que, con modestia, le escribe a su amigo del colegio de sus hijos, fujicaviar, hoy diputado: reconoce que han estado en veredas distintas, pero está convencido de que puede contribuir –más que a este gobierno– al país. Adjunta su CV con algunas sugerencias de puestos públicos desde los que podría sumar, dejando diferencias aparte y en afán de la reconciliación nacional. De hecho, luego de enviar el mensaje se da cuenta de que quizás no está tan mal el inicio de este gobierno, de que realmente lo necesitan, y que debió haber matizado algunos exabruptos y epítetos contra el fujimorismo (“asesinos”, “mafiosos”), quizás uno que otro fuera de lugar. Estamos ante el antifujimorista dudoso.Conforme a los criterios deTipo de trabajo: OpiniónBasada en la interpretación y juicio de hechos y datos hechos por el autor.