El patinaje artístico sobre hielo fue un deporte que Ama Amoedo practicó de chica, e incluso compitió. Una famosa pista que funcionaba en la Avenida Las Heras a metros de Coronel Díaz –hoy allí hay una torre– fue una de las “arenas” donde entrenaba. En la que fue la primera muestra en que se animó a exhibir sus obras –a fines de los años 90– incluyó un par patines intervenidos por ella con diminutos espejos como parte de su ADN como artista plástica y patinadora. (De izq. a der.) Ama Amoedo y una de sus maestras, la artista plástica Marcia Schvartz, en 'Entre dos lunas', en La Boca. En este 2026, ese pasado transcurrido en una pista de hielo, dio origen a Entre dos lunas, una nueva exposición que ayer sábado por la noche inauguró Ama Amoedo en Ungallery, un espacio ubicado en el barrio de La Boca. Cómo era en su esplendor el tríplex de Amalita Fortabat, la abuela de Ama Amoedo.
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Esta vez, los patines aparecen un video de dos minutos, fragmentado en dos pantallas gigantes ubicadas en la sala de exposición. Y en las paredes, se ubicaron quince de las cuadros, y a eso Ama Amoedo sumó un libro en formato agenda con textos, poemas y rituales que ella realiza en su vida personal. (De izq. a der.) Ama Amoedo y Jorge Macchi; Rosana Shoijet, Gastón Pérsico y Cecilia Szalcowizc; Paola Suárez y A. Amoedo. “El patinaje artístico sobre hielo es una disciplina algo peligrosa pero de mucha concentración, y para mí tiene mucho que ver con la pintura porque al pintar uno tiene esa misma sensación de poner el cuerpo, de buscar los balances”, dice Ama Amoedo a PERFIL. En Ungallery, en La Boca, Ama Amoedo y el curador de su expo 'Entre dos lunas', el artista plástico Pabli Stein. —¿Por qué creés es una interesante experiencia ver tu expo ‘Entre dos lunas’? —Porque vas a encontrar alegría y seguramente te vas a llevar algo de información en el corazón, en el alma, o vas a sentir otra mirada A veces uno está con algún problema o está raro, y visita una muestra, ya sea la mía u otra, y se siente mejor por lo que vio, lo que sintió. Te cambia la energía. En la Bienal de Venecia, Ama Amoedo compró una instalación de un artista de Mar del Plata. —¿Para esta exposición. recordaste algún consejo de alguno de tus maestros? —Sí, Marcia Schvartz, una gran artista, y también amiga. Como ejercicio, ella siempre me decía como que mirara las nubes y le diga de qué color eran. Y en el blanco están todos los colores, ¿no? Yo empezaba pintar con esa base. (De izq. a der.) Maia Güemes y el coleccionista Andrés Brun; Germán Barraza, director de Colección AMALITA y Verónica Flom, directora de Fundación Ama Amoedo; Martín Viñuales y Delfina Muñiz Barreto, en la expo de Ama Amoedo en La Boca. —Cuando compraste en la Bienal de Venecia ‘Monitor Ying Yang’, la instalación del argentino Matías Duville, a muchos sorprendió que tu propia colección ya tuviera unas 800 piezas. ¿Cuándo la comenzaste? — A mis 19 años. Lo que yo colecciono son, en general, artistas comtenporáneos sobre todo de los años 40, 60, del Di Tella, y también me enfoco mucho en los años noventa porque es en esos años donde yo me acerqué al arte. También me encanta ver lo que están haciendo los artistas jóvenes ya sea en la pintura, la escultura, la música, el diseño, las joyas...¡Todo! (De izq. a der.) Las hermanas Loly y Sol Acuña ,y Fini Bencardini, en la expo 'Entre dos lunas'. Curaduría. Pabli Stein es amigo de Amalia Amoedo, también artista plástico y el curador de Entre dos lunas. “Ama es una persona que confía mucho en su en su intuición. Entonces eso a mí me dio mucha mucha libertad y fue muy fácil conectar con ella”, explicó Stein a PERFIL. (De izq. a der. ) El coleccionista y médico Esteban Tedesco; Leo Chiachio, Ama Amoedo y Daniel Giannone; Carminne Dodero. “Cuando tuve el primer encuentro con Ama (Amoedo) para pensar este proyecto, me habló mucho de algo que le pasaba en la infancia, que era diseñar sus propios vestidos de patinaje y patinar sobre hielo, y le dije: “Me encanta lo que me contás, me gustaría no hacerlo gráfico sino pensar cómo ese recuerdo atraviesa hoy tu pintura y tu escritura”. Stein está contento con el resulta de Entre dos lunas.








