El nombramiento, esta semana, de Marta Clari, gerente del área de Servicios Sociales en el Ayuntamiento de Barcelona, como secretaria general del Departamento de Educación, es el último de un largo listado de fichajes del Gobierno catalán en el Consistorio. Muchos de esos traspasos de una Administración a otra coinciden con momentos de crisis en áreas del Ejecutivo ―como es el caso de la cartera que pilota Esther Niubó, a cuenta de fiascos como el de PISA o el conflicto laboral con los maestros― o se producen en vísperas a la asunción de nuevas competencias. Clari, que es funcionaria en el Ayuntamiento desde 1990, ha capitaneado el Instituto de Cultura, el de Bibliotecas, el área de Educación y más recientemente Derechos Sociales con gobiernos municipales de tres colores diferentes (PSC, CiU, Comuns). “Resolutiva”, pero “dialogante y de talante calmado”, según cuentan desde su entorno laboral, está acostumbrada a lidiar con imprevistos en una organización a la que igual le toca decidir si se suspende la Cabalgata de Reyes por lluvia, o que monta hospitales en pabellones deportivos durante una pandemia.Durante el covid, allí estaba, en 2020 con la entonces gerente del hospital del Mar, Olga Pané, hoy consejera de Salud. “Tiene rapidez para actuar en lo inmediato, visión a largo plazo, y una enorme capacidad para conectar con gente muy dispar”, resume otro profesional con varios trienios en el Ayuntamiento. “Se ha buscado un perfil muy vinculado a la gestión y a la gerencia de estructuras públicas complejas”, aceptó el pasado martes la portavoz del Gobierno catalán, Sílvia Paneque. En Educación se acumulan las carpetas, más allá de la gran reflexión sobre el modelo: el fiasco con PISA, un curso ya amenazado por huelgas, aulas con años en barracones, la escuela inclusiva... El abultado fichaje de directivos municipales por parte del Gobierno de Salvador Illa comenzó a lo grande. Una parte se explica porque precisamente Illa venía del Consistorio, donde fue durante mucho tiempo coordinador del grupo municipal. Al formar gobierno en verano de 2024, nombró consejero de la Presidencia al entonces gerente municipal, Albert Dalmau. Fue una sacudida para el alcalde Jaume Collboni, de quien era un puntal. Desde su nombramiento, ha sido el propio Dalmau quien se ha llevado al otro lado de la plaza de Sant Jaume a colaboradores muy próximos en el Ayuntamiento. Como quien fue su mano derecha y lo sigue siendo, Mari Carmen Fernández González. Histórica en el equipo socialista del consistorio, ha pasado de directora de la oficina de la gerencia municipal a jefa de gabinete de Dalmau. El consejero de Presidencia también fichó a tres personas clave en el equipo municipal de prensa.Otro traspaso de calado fue el de Antoni Fernández. Veterano técnico en la llamada Casa Gran, pasó de Gerente de Economía y Promoción Económica, a secretario de Hacienda de la Generalitat. Antes tuvo responsabilidades en el Instituto Municipal de Hacienda y en la elaboración del presupuesto de la administración barcelonesa, que supera los 4.000 millones de euros. De perfil serio y discreto, Illa le contrató tras la salida por motivos personales de su antecesor, y en vistas a la materialización de la financiación pactada con ERC y la perspectiva que la Agencia Tributaria de Catalunya, por fases, acabe recaudando el IRPF.O el del jurista Miquel Benito, ahora subdirector general de Contratos, Convenios y Patrimonio del departamento de Presidencia y que en el Ayuntamiento también tuvo responsabilidad en la contratación pública.A comienzos del mandato de Salvador Illa, el consejero Ramon Espadaler se llevó a Maite Casado, exgerente de Seguridad en el Ayuntamiento bajo la dirección política del teniente de alcaldía Albert Batlle. Ahora su número dos en Justicia. Espadaler ya había trabajado con Casado durante su paso por Interior, donde fue su directora general de administración de Seguridad.Otros movimientos han sido el de Arantxa Calvera, ex jefa de Gabinete del alcalde Collboni y ahora directora de la Agencia Catalana de Turismo. O el de Jaume Baró, histórico en la agencia de desarrollo y empleo municipal Barcelona Activa, y ahora en el departamento de Empresa y Trabajo de la Generalitat, y consejero delegado de Acció, la agencia de internacionalización.
El Ayuntamiento de Barcelona, la cantera de directivos para apagar fuegos en la Generalitat
El nombramiento Marta Clari como ‘número dos’ de Educación es el último de un largo listado de fichajes de Illa en el Consistorio









