Análisis Exclusivo suscriptores Las disidencias de ‘Iván Mordisco’ concentran la mayoría de los casos. Usan ataques tipo ‘enjambre’ para superar los sistemas de defensa.Dron cargado con dos granadas. Foto: CortesíaSUBEDITOR DE JUSTICA05.09.2026 21:20 Actualizado: 05.09.2026 21:20
Primero aparece un dron y sobrevuela la zona. Permanece durante algunos minutos sobre una instalación militar o de Policía, registra los movimientos y luego desaparece. Horas después, el escenario puede cambiar: ya no se trata de un solo dispositivo, sino de varios que llegan casi al mismo tiempo. Esa es una de las estrategias que comienzan a utilizar los grupos armados para ejecutar ataques con granadas lanzadas desde aeronaves no tripuladas.En menos de un mes del gobierno de Abelardo De La Espriella, los ataques con drones han vuelto a golpear a la Fuerza Pública. Tolima y Cesar aparecen entre los puntos donde se han concentrado las acciones recientes. Detrás de los atentados hay drones comerciales modificados, equipos ensamblados por partes, aeronaves agrícolas, sistemas conectados mediante fibra óptica y una modalidad que las autoridades siguen con atención: los denominados ataques tipo ‘enjambre’, utilizados para intentar superar las defensas antidrones.El más reciente ataque ocurrió la noche del viernes contra el cantón militar Trapiche, en Ocaña, Norte de Santander. Las aeronaves no tripuladas alcanzaron la instalación militar y, después de las explosiones, un pelotón de soldados de la motorizada salió a verificar el perímetro ante la posibilidad de que hubiera hombres armados cerca de la guarnición. Fue durante ese movimiento cuando los soldados se encontraron con presuntos integrantes del Eln. El cruce derivó en un combate en el que murieron el capitán Marco David Pirajón Montezuma y los soldados Joel Alberto Jiménez Jaramillo y Jhon Marrugo Manjarrez. Otros cuatro militares resultaron afectados.Drones con explosivos utilizados por los grupos armados. Foto:CortesíaEsta amenaza dejó de concentrarse exclusivamente en Cauca, Catatumbo y el sur de Bolívar. Los registros conocidos dan cuenta de que esta modalidad ya tiene presencia en 14 departamentos del país. El pasado 30 de agosto, en Ataco, sur del Tolima, drones con explosivos fueron utilizados contra un camión que transportaba integrantes de la Dirección de Carabineros y Protección Ambiental y contra la estación de Policía del municipio. Dos uniformados resultaron heridos. Las autoridades atribuyeron la acción a las disidencias de ‘Iván Mordisco’. Era, según los reportes regionales, por lo menos el séptimo atentado contra la Fuerza Pública ocurrido durante agosto en esa zona.La secuencia también se ha registrado en Cesar. El 8 de agosto, un día después de la posesión presidencial, la subestación de Policía de San Roque, jurisdicción de Curumaní, fue atacada con drones que transportaban explosivos. El subintendente Argemiro Rodelo Canchila murió, y otro policía resultó herido.Durante la última semana de agosto las acciones continuaron. Tropas desplegadas en Pelaya fueron atacadas cuando adelantaban operaciones contra estructuras del Eln. Posteriormente, otro pelotón del Batallón Especial Energético y Vial n.º 3 fue blanco de una acción terrorista. La situación llevó al Gobierno a realizar un consejo extraordinario de seguridad en Valledupar. De La Espriella ordenó desplegar sistemas antidrones y reforzar la protección en El Copey, Curumaní, La Jagua de Ibirico, Pelaya y Valledupar.La semana pasada se registraron varios ataques con drones con explosivos en Catatumbo. Foto:CortesíaCapacidad sostenidaLas cifras recopiladas por la Fuerza Pública muestran la dimensión que alcanzó esta modalidad en el gobierno pasado. Según información oficial, entre 2024 y septiembre de 2026 fueron contabilizados cerca de 418 ataques con drones explosivos. El incremento se produjo durante 2025. En 2024 se registraron 108 ataques; al año siguiente la cifra llegó a 158, y entre enero y septiembre de 2026 ya se contabilizaban otros 152. Los registros ubican a las disidencias de ‘Iván Mordisco’ como la organización que más ha recurrido a esta modalidad, con 304 acciones. Le sigue el Eln, con 97. Los demás ataques registrados son atribuidos a estructuras de ‘Calarcá’ y al ‘clan del Golfo’.Durante ese mismo periodo, los reportes registraron 22.076 intervenciones realizadas para impedir o afectar vuelos considerados una amenaza. También aparecen 1.366 granadas lanzadas desde estos dispositivos. El balance asociado a este tipo de acciones incluye al menos 15 civiles muertos y 54 heridos, además de 26 integrantes de la Fuerza Pública muertos y 341 heridos.Uno de los drones que es acondicionado con explosivos. Foto:CortesíaLa expansión de esta capacidad abrió otro frente para los organismos de inteligencia: establecer quiénes enseñan a volar, modificar y reparar los aparatos. Información conocida por este diario indica que las organizaciones han buscado personas en universidades con conocimientos en robótica, sistemas, agronomía, topografía y operación de aeronaves no tripuladas para que realicen entrenamiento a los armados. Los informes de inteligencia también han rastreado espacios utilizados para el ensamblaje de los equipos, pruebas de navegación y prácticas de ataque. Algunas informaciones señalaban la existencia de un campo que habría sido trasladado desde Venezuela y que estaría relacionado con el Eln.Un observadorLa transformación no está únicamente en el número de ataques. Fuentes que conocen el seguimiento operacional de estas estructuras describen cambios en la forma en que son utilizados los equipos. “Lo primero que hacen es mandar un dron de reconocimiento”, explicó una de las fuentes consultadas. Ese primer vuelo permitiría establecer la ubicación del objetivo y observar las condiciones de protección de bases, estaciones o unidades desplegadas sobre el terreno. Con esa información, explica la fuente, los atacantes determinan la altura y la trayectoria de los siguientes dispositivos.Así quedó uno de los drones cargados con explosivos que se hallaron en Tumaco. Foto:EL TIEMPOLa operación enfrenta una variable: un dron que vuela a mayor altura puede disponer de mejores condiciones para efectuar el ataque, pero también permanece durante más tiempo dentro del área de acción de algunos sistemas de detección o inhibición.Otra de las tácticas bajo seguimiento es el empleo simultáneo de aeronaves. La fuente la denomina “ataque tipo enjambre”. Después del reconocimiento inicial, una estructura puede enviar varios drones hacia un mismo objetivo para aumentar el número de amenazas que el sistema de defensa debe procesar al mismo tiempo.El antecedente de Cesar permite dimensionar esa capacidad. En uno de los ataques en Pelaya fueron reportados más de 40 dispositivos explosivos contra una tropa del Ejército. La lógica de esta modalidad no consiste únicamente en conseguir que todas las aeronaves alcancen el blanco.Los registros conocidos dan cuenta de drones comerciales intervenidos manualmente para transportar y activar cargas explosivas. Una parte de los aparatos utilizados ya no correspondería siquiera a equipos adquiridos completamente ensamblados. Varios de sus componentes pueden comprarse por separado y posteriormente ser utilizados para construir o modificar las aeronaves.Recompensa de $100 millones por los recientes ataques con drones en municipios del Cesar. Foto:Gobernación del CesarOtro elemento se suma a la compleja tarea para inhibir estos dispositivos, debido a que los armados están empleando cables de fibra óptica con la intención de no ser detectados. “Un dron con esta modalidad puede ser volado a una distancia de hasta 10 kilómetros, lo que impide la rápida ubicación de quien lo maneja. Esta forma de volar los dispositivos, como si fueran una cometa, se viene presentando en Cauca y Catatumbo”, dijo una fuente.El Gobierno ya comenzó a mover recursos hacia ese frente. Tras los ataques registrados en varias zonas de Cesar, el presidente De La Espriella ordenó reforzar las capacidades antidrones en varios municipios y extender el esquema de protección hasta Valledupar, pero la medida se produce mientras las estructuras armadas conservan una tecnología que, según las fuentes consultadas, no necesariamente ha sido desplegada en toda su capacidad.Redacción JusticiaJusticia@eltiempo.comMás noticias de Justicia: Sigue toda la información de Justicia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.










