“Vas a entender que acá no se jode. Ninguno de los salames que fueron hasta ahora tienen el peso que tengo yo. Tu préstamo te va a salir más caro que toda tu vida”. La frase, escalofriante, sale de boca de un prestamista ilegal que operaba en el conurbano bonaerense, principalmente en Moreno, Caseros, El Palomar, Ituzaingó y General Rodríguez. La víctima se animó denunciarlo ante las autoridades, que tras meses de investigación lograron determinar que, quien hablaba, lideraba un red delictiva que otorgaba créditos informales con tasas que superaban el 100% mensual. La violenta modalidad se llama “préstamo gota a gota”. La Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) de San Isidro detuvo a la banda en una operación que incluyó once allanamientos simultáneos ordenados por la fiscal Paula Hertrig, de la UFI de Boulogne. La acusación: asociación ilícita, usura, extorsión y amenazas. La víctima —de identidad reservada— había pedido $250.000 para comprar alimentos y útiles escolares para su hijo menor. Situaciones como la de esa persona se multiplican en los barrios populares de la provincia de Buenos Aires, como en la Ciudad de Buenos Aires y también existen casos registrados en Rosario, Salta y Mar del Plata. La operatoria es calcada siempre. Se presta dinero sin ningún tipo de aval respaldatorio y se acuerda un plan de pago que puede ser mensual, semanal o incluso diario: gota a gota. Al acordar la devolución del dinero en plazos tan cortos, el deudor no siempre toma noción del porcentaje de interés que le van a cobrar. Es parte del engaño.