—¿Cuál es el dato más significativo sobre la adhesión a la nueva ley del régimen penal juvenil?

—Nación tiene la potestad de lo que se llaman las leyes de fondo como los códigos penales, el Código Civil. Las provincias debemos acatar esos códigos, pero dictar nuestras normas de procedimiento. La Nación dice: “Mire, esto es así, el delito es tal, tiene tanta pérdida” y la provincia debe decir cómo lo va a implementar. Eso se llaman las leyes de procedimiento. Córdoba hizo eso en la última sesión. ¿Qué es lo que modifica Córdoba? El año pasado ya había sancionado —a raíz de distintos casos complejos que tuvimos en la provincia—, una ley de procedimiento, aun cuando la legislación nacional todavía no estaba ni siquiera en discusión. Por lo tanto, tenemos muchas cosas avanzadas. ¿Qué es lo que cambia? Adaptar que la ley de punibilidad que fija Nación ahora es a los 14 años y que también fija un sistema de penas para determinados delitos graves y fija una escala penal que tienen esos delitos para los jóvenes que delinquen. Córdoba se reserva algo que nosotros venimos implementando, las medidas socio-educativas. Todo joven que comete una infracción o que esté en el marco del delito, debe tener una consecuencia y esa consecuencia no debe ser siempre o no puede ser siempre la privación de la libertad. Esas medidas socio-educativas, socio-comportamentales que se llaman, tienen que tener una duración equis y después los jueces en la audiencia de imposición de penas pueden decir, “con esta medida alcanza o vamos a imponer otra pena”. En ese proceso intervienen los fiscales, los defensores, asesores, y una cosa muy importante que sí se incorporó ahora en esta reforma y a mí me parece central, es la palabra, la voz de la víctima, en consonancia con la ley Joaquín que se sancionó hace poco aquí. La Provincia se aggiorna con Nación, pero mantiene un equilibrio, que es salir de la discusión facilista entre el garantismo y el punitivismo. Hacer un equilibrio en donde todo hecho que va contrario a la normativa tiene que tener una consecuencia. Esa consecuencia debe servir para que el joven tome conciencia, se responsabilice, sea tratado adecuadamente y vuelva a la reintegración social en mejores condiciones.