NoticiaEl comandante de las FF. MM. reaccionó al ataque del Eln en Ocaña y advirtió que la muerte de uniformados no puede convertirse en parte del paisaje.El general Erik Rodríguez, comandante de las Fuerzas Militares. Foto: CortesíaSUBEDITOR DE JUSTICA05.09.2026 14:44 Actualizado: 05.09.2026 16:29
Más que una condena por el ataque del Eln, el mensaje del comandante general de las Fuerzas Militares, general Erik Rodríguez, plantea una preocupación para que la muerte de los soldados y policías no termine siendo asumida como una noticia más dentro de la violencia cotidiana del país.Tras el asesinato del capitán Marco David Pirajón Montezuma y de los soldados profesionales Joel Alberto Jiménez Jaramillo y Jhon Carlos Marrugo Manjarrez, el oficial pidió que el dolor no se quede únicamente en los homenajes y que la indignación se traduzca en una respuesta colectiva.El pronunciamiento del general ocurre después de una incursión contra el Batallón de Infantería n.º 15 General Francisco de Paula Santander, durante la noche del viernes. Según el Ministerio de Defensa, integrantes del Eln utilizaron aeronaves no tripuladas acondicionadas con artefactos explosivos que consiguieron impactar dentro de la unidad militar. La modalidad vuelve a mostrar cómo las organizaciones armadas están utilizando nuevas herramientas para atacar a la Fuerza Pública, mientras reducen la exposición de sus propios integrantes.Los militares asesinados en Ocaña. Foto:Ejército Nacional“Colombia necesita más hombres como el capitán Marco David Pirajón Montezuma y los soldados profesionales Joel Alberto Jiménez Jaramillo y Jhon Carlos Marrugo Manjarrez: colombianos que dieron un paso al frente, dejando atrás a sus familias para proteger la vida de los demás”, señaló Rodríguez.En esas palabras hay una reivindicación del papel de quienes están en la primera línea de la confrontación, pero también una advertencia sobre el riesgo de acostumbrarse a contar muertos sin preguntarse qué hay detrás de cada ataque.Pero para Rodríguez, el problema no termina en la capacidad de los grupos armados para ejecutar este tipo de acciones. El verdadero riesgo está en que los asesinatos de quienes tienen la misión de proteger a la población se vuelvan parte de la rutina. “Su muerte no puede ser una noticia más. La muerte de un soldado o un policía jamás puede convertirse en parte del paisaje nacional”, afirmó el comandante de las Fuerzas Militares.Atacaron con drones cargados con artefactos explosivos el batallón de Ocaña, en Norte de Santander Foto:Cortesía.Esa frase resume buena parte de su mensaje. La muerte de los tres uniformados, sostiene, no puede quedar reducida a un comunicado, una ceremonia militar o una cifra en el balance de un ataque. “Debe indignarnos, unirnos y movilizarnos. No podemos ser una sociedad indolente frente a quienes asesinan a quienes nos protegen”, agregó. LEA TAMBIÉN El comandante de las FF. MM. también dejó claro que la respuesta, a su juicio, debe dirigirse contra todo el entramado que permite que estas organizaciones continúen operando. “Debemos cerrarles el paso a las organizaciones criminales, a sus integrantes y a las economías ilícitas que financian la violencia”, afirmó.En esa lectura, combatir a los grupos armados no significa solamente perseguir a quienes disparan o lanzan explosivos, sino golpear las rentas que les permiten sostener su capacidad de fuego. “No habrá refugio ni escondite seguro para quienes asesinan a nuestros soldados y policías”, dijo.Redacción JusticiaJusticia@eltiempo.comMás noticias de Justicia: Sigue toda la información de Justicia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.













