Publicidad5 de septiembre, 2026 - 09h12Escuchar la expresión “marca ACME” me lleva sin duda a mi niñez, recordando sobre todo al que más usaba estos productos: un coyote que siempre perseguía a un correcaminos. Esta nostalgia, que es compartida seguramente por millones de personas –sobre todo de millennials o mayores–, fue retomada en Coyote vs. ACME, una película que casi no sale porque Warner Bros. quería, ya lista, borrarla para tener beneficios impositivos; pero el equipo del filme, los fanáticos y Ketchup Entertainment, que terminó adquiriendo los derechos, la puso en los cines tres años después.Pero dejando de lado el drama de su estreno, sin dudas este filme es otro llamado a la añoranza. Y es que aquel par que apareció por primera vez en los cortometrajes de los Looney Tunes en 1949 –creados por Chuck Jones– sigue estando entre los favoritos por los recuerdos que genera en los ya adultos, y con el potencial de seguir captando a las nuevas generaciones.La película también recoge algo que desde muy pequeño pensé: que en verdad la culpa de que Wile E. Coyote (no confundirlo con Ralph E. Wolf, que tiene la nariz roja y es el que quiere robar ovejas y el perro Sam no lo deja) nunca atrapara al Correcaminos no era solo por la rapidez e inteligencia del ave (atributos reales), sino que los defectos de los productos y la mala suerte –absurda mala suerte, para ser honestos– eran factores determinantes. PublicidadEn esto último, el “marca ACME” me hacía preguntar –con la inocencia de entonces– por qué seguía comprando esa marca (y también otros personajes). Por ello, Coyote vs. ACME viene a zanjar el afán de enfrentar a esa corporación de malos productos. En ese escenario queda muy bien su relación con el abogado Kevin Avery (el actor Will Forte) y su enfrentamiento con Buddy Crane (John Cena) y el Gallo Claudio. Abarca la resiliencia y vulnerabilidad, las malas prácticas corporativas y el lugar de indefensión en el que pueden quedar consumidores, así como el apoyo de la comunidad y la amistad. Y al mismo tiempo muestra esa especial relación entre dos personajes (Coyote y Correcaminos) que parecen cazador-presa, pero que se vuelve en ejemplo del deseo imposible e inacabable de objetivo, y que termina en algo parecido a una amistad.Respecto a la mezcla de reparto animado (2D) y humano, se conjugan muy bien y eso es resultado de una buena dirección (David Green) y edición. No olvidaron ni la tradicional forma de comunicarse con letreros de los personajes (ninguno ha hablado nunca). Yo diría, y viendo en redes a los especialistas en el área, que de los filmes que combinan realidad con animación es de los mejores que se han hecho. No es una obra de arte (su historia no da para tanto), pero entre las de Warner sí llega al nivel –o más– de Space Jam (1996, la primera; de la segunda, mejor olvidarse), aunque no supera a Looney Tunes: De nuevo en acción (2003). PublicidadPublicidadRecién se estrenó en Ecuador la semana pasada, así que, si va a verla, se va a reír y tendrá reminiscencias. Porque además a nuestros protagonistas los acompañan ciertos conejo, pato y cerdito, los pesos pesados de los Looney Tunes. (O)
‘Coyote vs. ACME’: La persecución que nunca acaba, bien tratada, por suerte
El filme relacionado con tradicionales personajes de los Looney Tunes es un llamado a la nostalgia –nuevamente– y las añoranzas de varias generaciones.












