Con la salida de Néstor Pipo Gorosito de San Lorenzo después de haber dirigido sólo 8 partidos, ya suman seis los entrenadores que se quedaron sin club en las primeras siete fechas del Torneo Clausura. Si se toma en cuenta desde que comenzó el año, son 25 los técnicos que se alejaron de su cargo, entre ellos el Chacho Coudet y Marcelo Gallardo de River, Claudio Úbeda de Boca, Gustavo Costas de Racing y Gustavo Quinteros de Independiente. Ante este panorama desolador para los directores técnicos del fútbol argentino, surge la pregunta: ¿Por qué los clubes cambian tantos técnicos? Resultadismo. Una de las principales causas que provoca falta de paciencia con los cuerpos técnicos es el resultadismo que conlleva la cultura futbolera argentina. Una racha negativa de resultados o una derrota en un partido de eliminación directa, puede llevar a proyectos que eran respaldados por los hinchas y la dirigencia a la debacle. Al entrenador se lo suele exponer como máximo responsable de las derrotas del equipo y como la parte más reemplazable. Un formato que no ayuda. Al no funcionar como una liga tradicional, en la que se corona el que obtiene más puntos después de jugar contra todos los equipos, el formato actual se presta también para estos ciclos explosivos y fugaces: no importa el que suma más puntos sino el que llega entre los ocho que clasifican a la fase de play-off. Un equipo puede acumular muchos puntos para finalmente perder en el primer partido de eliminación directa y quedar afuera de todo.
Sin paciencia ni proyectos, el fútbol descarta entrenadores
Con seis técnicos despedidos en apenas siete fechas del Torneo Clausura y 25 cambios desde el comienzo del año, los ciclos cada vez duran menos. El resultadismo, un formato que privilegia la eliminación directa y la presión de los dirigentes explican una tendencia que conspira contra los proyectos a largo plazo.










