La renuncia de Guido Pizarro después de dos jornadas del Apertura 2026 dejó a Tigres nuevamente en manos de un entrenador interino. No fue una situación desconocida. Desde la salida de Ricardo Ferretti, en mayo de 2021, el club ha tenido seis técnicos diferentes y solamente uno, Robert Dante Siboldi, consiguió ganar la Liga MX.La sucesión de entrenadores es la consecuencia más visible de un cambio estructural. Tigres no solamente cesó al Tuca: también modificó la presidencia, la administración del presupuesto y la manera de contratar jugadores.Las tareas que antes asumían Ferretti, Miguel Ángel Garza y Alejandro Rodríguez pasaron a distintas áreas, pero Tigres no volvió a coordinarlas de la misma manera.“Más que un cambio de nombres, dirigentes o entrenadores, ha sido un cambio en la forma en la que se opera y gestiona al club”, explicó Héctor Tello, periodista regiomontano de ESPN, en entrevista con Sports Illustrated México.La estructura comenzó a desmontarse antes de que Ferretti abandonara el banquillo. Miguel Ángel Garza dejó la presidencia en junio de 2020 y Alejandro Rodríguez regresó temporalmente al cargo. Un año después, Mauricio Culebro asumió la conducción del club y Miguel Herrera sustituyó al Tuca.En menos de 12 meses salieron dos de las personas que habían participado directamente en la construcción del plantel en la etapa más exitosa que dejó 11 títulos, entre ellos cinco de liga. Garza negociaba los fichajes, renovaciones y todos los movimientos contractuales. Ferretti controlaba la parte deportiva y tenía autoridad sobre las entradas y salidas.“Cuando estaba el Tuca, además de ser el entrenador, fungía como una especie de mánager, porque veía todo el tema de la gestión del plantel. Para poder salir del equipo, los jugadores tenían que hablar con él”, señaló Tello, reportero con más de 20 años cubriendo el futbol en Monterrey.La concentración de poder tenía riesgos, pero reducía las zonas grises. Los futbolistas sabían quién tomaba las decisiones deportivas, la directiva conocía el tipo de jugador que buscaba el entrenador y Ferretti tenía margen para manejar un vestidor encabezado por figuras como André-Pierre Gignac, Nahuel Guzmán, Guido Pizarro, Rafael Carioca y Javier Aquino.“Fue un gran gestor de egos. El vestuario de Tigres era muy pesado en esos años. Supo canalizar todo ese talento individual y ese ego personal de ganar para el club, para lo colectivo”, agregó Tello.Javier Alonso, periodista con más de una década de experiencia cubriendo la Liga MX y el futbol regiomontano, coloca el origen del éxito menos en Ferretti y más en la directiva, el presupuesto y la calidad de los jugadores.Su argumento se apoya en la renovación que Tigres realizó entre el campeonato del Apertura 2011 y el equipo que alcanzó la final de la Copa Libertadores en 2015.Durante ese periodo, el club cambió casi toda su columna vertebral sin sustituir al entrenador. Incorporó a Nahuel, Gignac, Rafael Sóbis y Jürgen Damm, entre otros, mientras la directiva resistía las críticas de la afición durante los torneos sin títulos.“El factor para que Tigres tuviera una época dorada fue la directiva. Supo soportar, tuvo la experiencia para aguantar las críticas y la presión de la gente”, señaló Alonso, corresponsal de Claro Sports en Monterrey.Las dos versiones no son excluyentes. Ferretti tenía autoridad porque la dirigencia decidió concedérsela y respaldarlo en las malas rachas. El club renovaba jugadores sin cambiar al responsable deportivo ni alterar el reparto de funciones.Después de 2021 ocurrió lo contrario. Tigres cambió de entrenador, dirigentes y criterio de contratación sin completar primero una transición entre un modelo y el siguiente.Miguel Herrera dirigió tres torneos y salió después de referirse al envejecimiento del plantel. Diego Cocca llegó para el Clausura 2023, pero dejó el cargo unas semanas después para asumir el banquillo de la selección mexicana. Marco Antonio Ruiz tomó el equipo y fue despedido por una crisis de resultados.Siboldi apareció como solución de emergencia en abril de 2023 y ganó la Liga en su primer torneo. Después conquistó el Campeón de Campeones y la Campeones Cup, además de disputar otra final. Tigres decidió no renovar su contrato en junio de 2024, en medio de versiones sobre una supuesta filtración de información al Monterrey que nunca fueron probadas.“Cuando parecía que con un técnico que había llegado como relevo por una urgencia podían volver a encontrar estabilidad, lo sacaron de la forma más controversial posible”, consideró Tello.La decisión también expuso un cambio en los criterios de la directiva. Siboldi había entregado los mejores resultados de la etapa posterior al Tuca, pero eso no fue suficiente para prolongar su contrato.Veljko Paunovic lo reemplazó y fue destituido en marzo de 2025, cuando Tigres se encontraba en los primeros lugares del Clausura. Guido Pizarro se retiró como futbolista y asumió el puesto al día siguiente. Alcanzó las finales del Apertura 2025 y de la Concacaf Champions Cup 2026 antes de renunciar al inicio del siguiente torneo.La renuncia de Pizarro ocurrió menos de dos meses después del relevo de Mauricio Culebro en la presidencia.Tigres no dejó de llegar a instancias decisivas. Lo que no pudo hacer fue conservar a un entrenador después de obtener resultados suficientes para justificar un proceso más largo.Las modificaciones también alcanzaron la administración del dinero. Tello asegura que Tigres operaba anteriormente con mayor autonomía y utilizaba la compra y préstamo de futbolistas como una fuente adicional de ingresos.“Tigres llegó a tener en su momento cerca de 50 jugadores prestados que pertenecían al equipo. Siempre tenía un flujo de dinero por ese modelo de compra y préstamos”, afirmó.De acuerdo con su versión, Cemex redujo esa forma de operar y actualmente algunas contrataciones requieren una autorización directa de la empresa.“Hoy Tigres no tiene un presupuesto propio, cuando antes sí se manejaba con un presupuesto propio. Hoy tiene que ir a pedirle dinero a Cemex para los refuerzos”, sostuvo.El periodista relaciona ese cambio con una estructura en la que las decisiones de futbol deben pasar por ejecutivos sin experiencia previa en la industria deportiva.Su principal crítica se dirige a Mauricio Doehner, presidente del Comité de Enlace Cemex-Sinergia Deportiva.“De nada le sirve ser un alto ejecutivo si sus decisiones han terminado perjudicando al Club Tigres. No tener ese conocimiento de directivo de futbol le ha costado mucho”, afirmó.Alonso añadió otro elemento económico: la modificación de los derechos de transmisión. Tigres terminó en 2024 su relación histórica con Televisa y distribuyó sus partidos entre nuevos socios y plataformas.Según su versión, la ruptura redujo los ingresos comerciales del club y obligó a cuidar más las inversiones. El cambio coincide con una política más controlada en los mercados recientes.Ese escenario económico también modificó el perfil de las contrataciones. Tigres comenzó a privilegiar operaciones de menor costo, préstamos, jugadores libres o futbolistas con experiencia en la Liga MX, en lugar de reemplazar cada salida con una figura internacional. Para Alonso, la nueva prioridad consiste en proteger las finanzas antes de comprometer recursos en el mercado.“Una de las prioridades de la institución va a ser cuidar las finanzas del equipo antes de realizar gastos en refuerzos. El presupuesto es diferente y responde a una mejor planeación económica para el futuro, aunque cueste en el presente”, explicó.Más que abandonar la inversión, Tigres pasó a una política de menor riesgo: incorporaciones que exigen menos dinero inicial y pueden resolver necesidades inmediatas, pero que también se encuentran lejos del impacto que tuvieron fichajes como Gignac, Enner Valencia, Eduardo Vargas o Florian Thauvin.Los fichajes también reflejan esa falta de dirección. Tigres siguió invirtiendo después de Ferretti, pero cambió varias veces el perfil de sus refuerzos sin sostener una misma estrategia.La primera apuesta buscó prolongar el modelo de las figuras internacionales. Florian Thauvin llegó en 2021 como campeón del mundo y uno de los futbolistas con mayor reconocimiento contratados por un equipo mexicano. Su relación con Tigres terminó anticipadamente en enero de 2023.Después, el club intentó reducir la edad de la plantilla con Diego Lainez, Ozziel Herrera y Marcelo Flores. Al mismo tiempo contrató jugadores consolidados en la Liga MX, como Fernando Gorriarán, Nicolás Ibáñez y Juan Brunetta, para obtener rendimiento inmediato sin asumir el riesgo de adaptación.En 2025 volvió a buscar una figura internacional con Ángel Correa. El argentino llegó para convertirse en la referencia del nuevo ataque, pero salió rumbo a River Plate un año después, mientras terminaba también el histórico ciclo de Gignac.Cada movimiento respondía a una necesidad distinta, pero no siempre tuvo continuidad con el siguiente entrenador. Herrera heredó buena parte de la base que había trabajado con Ferretti y participó después en su renovación. Cocca alcanzó a dirigir la pretemporada y recibió refuerzos como Fernando Gorriarán y Diego Lainez, pero salió en febrero.Siboldi tomó al equipo en abril y fue campeón con una plantilla construida en los procesos anteriores. Más tarde, Paunovic y Pizarro recibieron un grupo formado por contrataciones realizadas en distintas etapas.Con Ferretti, Tigres renovó varias veces su plantel sin cambiar al responsable del proyecto deportivo. Después de su salida, cada entrenador tuvo que trabajar con jugadores elegidos bajo diferentes técnicos y momentos de la directiva, sin permanecer el tiempo suficiente para completar su propia reconstrucción.Alonso consideró que la plantilla todavía conserva jugadores suficientes para disputar el título. Nahuel, Gorriarán, Brunetta y Ozziel forman parte de una base competitiva. La diferencia es que el club ya no puede depender solamente de reunir buenos futbolistas.“Tigres sigue teniendo un plantel bien importante para competir. Lo que debe hacer es sentar las bases de un proyecto deportivo, porque el dinero no te garantiza campeonatos”, explicó.La salida de Pizarro dejó al club con su séptimo cuerpo técnico desde 2021, contando el interinato de Hernán Elizondo, y con otra directiva encargada de elegir entrenador.Ferretti, Garza y Rodríguez podían discrepar, pero Tigres sabía quién controlaba el vestidor, quién negociaba los fichajes y quién protegía el proceso ante los malos resultados. Cinco años después, esas responsabilidades permanecen distribuidas entre el banquillo, la presidencia y Cemex sin que el club haya conseguido coordinarlas durante más de unos cuantos torneos.